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Los amigos del Gobierno lograron su propósito en 2004: la reelección de Uribe. Ahora deben reflexionar, sin personalizar el debate, si más allá de Uribe, la figura es o no sana y conveniente para el país. Estoy cada vez más convencido de que segundas partes nunca han sido buenas. Ni en el cine, ni en el deporte. Ni en los gobiernos. Sólo son buenas en los matrimonios...y no siempre. Prohibamos de nuevo la reelección por el bien de la democracia.