(Página 3 de 3)
Al fin y al cabo, como dice Beltrán, "Gobierno y Eln tienen diagnósticos y rutas diferentes sobre lo que es el país". No obstante, sostiene que hay que ser positivos porque hoy tenemos una hoja de ruta común y disposición para un cese del fuego y de hostilidades. "Ese es el acuerdo base", precisa.
Por su parte, Darío Mejía, desmovilizado del Epl en 1991 y miembro de la Comisión Negociadora del Gobierno, cree que "hay un miedo muy grande del Eln de que las Farc lo traten como traidor por tomar la determinación de desmovilizarse". Y agrega, además, que " el Eln quiere seguirle jugando a una salida armada". El Gobierno conoce un documento de esa guerrilla suscrito el año pasado, conocido por CAMBIO, en el que plantean combinar las formas de lucha que "debe incluir los mejores esfuerzos de la izquierda, revolucionarios, demócratas y patriotas para avanzar hacia la unidad insurgente".
El Gobierno le teme a esta vocación de organización clandestina. Por eso el Eln se niega a concentrarse. "Está dispuesto al cese del fuego pero sin ubicación -dice Mejía-. No van a concentrar a su gente y no van a dar un salto hacia la desmovilización". Si es así, ¿por qué seguir alimentado una expectativa falsa?
Beltrán sostiene que hay que ser realistas y que por eso propuso un referendo para que Colombia decida cuál debe ser la salida. "Demos un salto para abarcar todo el tronco del problema, no nos colguemos solo de una ramita -dice-. Tenemos dos lecturas distintas sobre la paz y entonces falta todavía un debate muy largo para dar. Esto es como cualquier noviazgo: si usted quiere y no lo quieren, pues no hay nada".
Gobierno y Eln admiten que un proceso de paz no se hará en el corto plazo. Avanzan, por ahora, en "una salida humanitaria": que esa guerrilla libere a cerca de 400 secuestrados y el Gobierno a los rebeldes presos. No hay entonces espacio para grandes expectativas ni para resultados en el corto plazo. El proceso vive momentos difíciles porque ha llegado a su momento de maduración decisivo -sostiene Moritz Akerman, del equipo de garantes de la sociedad civil-. Se está dando por hecho que no hay nada. Pero eso no quiere decir que no hay caminos", dice.