Corcho en remolino

Luis Carlos Restrepo, del Gobierno, y Francisco Galán, del Eln, protagonistas en los acercamientos de paz. Foto: AP

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Los discursos no se encuentran y lo grave es que pasan los años y de continuar esa tendencia de negociar y al final pararse de la mesa con las manos vacías, el proceso podría perder credibilidad y con ello el respaldo internacional del que siempre ha gozado. "Si no llegan a nada en esta ocasión es casi seguro que la comunidad internacional lo pensará dos veces antes de volver a apoyarlo", asegura Jaime Jaramillo Panesso, quien fue miembro de la Comisión Facilitadora de Paz de Antioquia durante el gobierno Pastrana.

El país lleva más de una década sin ver resultados concretos porque siempre hay algún episodio que sirve de pretexto para pararse de la mesa. Por ejemplo, en 1998, cuando emisarios del Gobierno y el Eln buscaban dialogar en Río Verde, en San Francisco, Antioquia, ocurrió el atentado contra el oleoducto en Machuca que dejó un saldo de 85 personas muertas.

En 2001, hubo un momento en el que estuvo a punto de concretarse un acuerdo. "Todo estaba casi listo, se había tocado el tema de la financiación de esa guerrila, pedía 40 millones de dólares --cuenta el ex comisionado Gómez-. Pero todo empezó a dañarse porque querían que les entregaran el dinero en efectivo, en pesos, en cajas... Era algo imposible y tampoco se concretó una desmovilización".

Las condiciones imposibles que se han repetido en los tres últimos Gobiernos acaban dando al traste con todo. De eso dan fe los que han pasadado por la oficina del Comisionado de Paz: Carlos Holmes Trujillo, José Noé Ríos, Daniel García-Peña, Víctor G. Ricardo, Camilo Gómez, Gonzalo de Francisco, Ernesto Borda, Sandra Ceballos, Jorge Mario Eastman, Gustavo Villegas... Delegados de la ONU, México, Alemania, Francia, España, Noruega, Suiza, Venezuela y Cuba han apoyado los procesos y facilitado los acercamientos. Pero no se llega a nada.

La desconfianza

Hoy la responsabilidad está en manos de Luis Carlos Restrepo, por el Gobierno, y de Pablo Beltrán por el Eln. Ambos coinciden en un factor: desconfianza. "Es lo que hace que, a última hora, el pan se quema en la puerta del horno", dice Gustavo Villegas, negociador durante el gobierno de Pastrana.

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