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EL 19 DE JULIO, mientras los vecinos del barrio Java 2 de Suba enterraban a Alberto Gutiérrez, un líder comunal asesinado, probablemente, por oponerse al funcionamiento de moteles en una zona residencial, otras tres personas que desde 2004 apoyaban esta causa debieron dejar sus casas. "Ni siquiera pudimos ir al entierro de Alberto porque nos notificaron que nosotros seríamos las próximas víctimas", le dijo a CAMBIO una de ellas que pidió reserva de su nombre.
En mayo de este año, tras reiteradas denuncias y pruebas que demostraban que los supuestos hostales turísticos Montecarlo, Montichello y Paraíso Azul funcionaban como moteles, Alberto y sus vecinos lograron que el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo abriera una investigación para establecer si había méritos para revocarles las licencias de turismo expedidas en 2004. Los denunciantes aportaron pruebas según las cuales los establecimientos mencionados no sólo habían presentado documentos falsos, sino que habían constituido una agencia de viajes de papel.
Hechas las denuncias y notificados los propietarios de los "hostales turísticos" de que había una investigación en curso, Gutiérrez y los otros vecinos empezaron a recibir amenazas de muerte. "A Alberto le dijeron que si seguía molestando lo iban a matar y que los demás íbamos a correr la misma suerte", aseguró uno de ellos.
El 5 de junio, Gutiérrez se presentó como testigo en el proceso contra los tres moteles y a mediados de julio, las licencias de funcionamiento de dos de ellos fueron revocadas. Poco después fue asesinado Gutiérrez. Las autoridades no tienen certeza sobre quiénes fueron los autores del crimen, pero los vecinos de Suba sostienen que está relacionada con el caso de los moteles. "La muerte de Gutiérrez era de esperarse y hasta ahora en ninguno de los casos las autoridades han dado con los responsables -sostiene el concejal Fernando Rojas-. Detrás de los moteles hay peligrosas mafias. Si las cosas siguen así, tendremos que esperar más muertes".
Otros casos
El caso de Gutiérrez es el más reciente. En 1999, Rosa Patarroyo de Pisco, propietaria de una casa en el barrio Las Ferias y quién no sólo había denunciado la existencia de moteles ilegales en la zona, sino que se había negado a vender su propiedad, fue asesinada en la puerta de su casa.