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HACE DOS SEMANAS, cuando los habitantes de Buenaventura intentaron comunicarse con el número de seguridad 123 para pedir auxilio tras los atentados que dejaron tres muertos y más de 30 heridos, descubrieron que la línea no servía. Debieron para obtener respuesta a sus angustiosos reclamos acudir al tradicional 112 de la Policía que ese día colapsó.
El 123, anunciado con bombos y platillos, debió ser inaugurado al principios del año pero no ha sido así y la gente se pregunta qué pasó con los 1.940 millones de pesos que el Ministerio del Interior y Justicia entregó a la Alcaldía, por medio del Fondo Nacional de Seguridad y Convivencia, Fonsecon, para operar el sistema. "La Alcaldía se ha dormido para poner en marcha el 123 -dice Gerardo Zúñiga, secretario general del Ministerio y coordinador de Fonsecon-. Yo mismo he insistido hasta el cansancio para que agilicen los trámites, y nada". Otra cosa sostiene la Alcaldía. Según el secretario de Gobierno, Jaime Marines, el Ministerio es el que ha demorado la entrada en vigencia del 123 porque ha hecho cambios en la estructura del sistema. "Por eso sólo hasta ahora abrimos los prepliegos de la licitación", dice.
El problema de Buenaventura se repite en Neiva, Valledupar, Barranquilla, Pasto, Armenia, Pereira, Tuluá, Palmira, Tres Esquinas y algunos municipios de Chocó, donde a pesar de que Fonsecon ha invertido más de 12.000 millones de pesos, entre 2005 y 2007, el 123 no funciona. Y lo más grave es que el Fondo invertirá este año más de 15.000 millones de pesos en el 123, pero aún no se sabe en qué ciudades.
Nada que ver
Pero si con la línea 123 Fonsecon tiene serios problemas, con la destinación de sus recursos presenta fuertes desbarajustes. Críticos de Fonsecon, que por ley debe destinar sus recursos a seguridad y orden público y que este año tiene un presupuesto de más de 51.000 millones, aseguran que no es claro que esté cumpliendo sus funciones. Por ejemplo, en los tres últimos años ha asignado más de 25.000 millones para la remodelación o construcción de 88 alcaldías, algo que no contempla la ley. "Los recursos se han ido a pagar favores políticos -asegura el ex ministro del Interior, Fernando Londoño-. Sabas Pretelt se dedicó a construir alcaldías con la plata de Fonsecon y Carlos Holguín ahora hace lo mismo. La plata se está yendo a pura politiquería". Zúñiga se defiende. "El Fondo no es sólo para la seguridad sino, como su nombre lo indica, para la convivencia -dice-. Es fundamental que los municipios tengan buenas alcaldías y además las construcciones o remodelaciones son muy austeras y urgentes para la convivencia de los pueblos".
Según datos del mismo Ministerio, entre 2005 y 2006 Bolívar y Norte de Santander fueron los departamentos más beneficiados con el presupuesto de Fonsecon. El primero, cuna del ex ministro Pretelt, recibió cerca de 18.000 millones; y el segundo, fortín del ex viceministro del Interior, Hernando Angarita, 8.700 millones. Este año, uno de los principales destinos de las inversiones del Fondo es Valle del Cauca, de donde es oriundo el ministro Carlos Holguín.