Sicarios enredan al amo del licor en Antioquia

Las autoridades tienen contra las cuerdas al zar de los licores en Antioquia. Foto: Archivo Cambio

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"Es una injusticia, no me han dado ni siquiera la oportunidad de defenderme", les dijo Rendón a dos periodistas del pool de medios que llegaron hasta el lugar donde se refugia, confiado en que una tutela obligue a la Fiscalía a revocar la captura y a escucharlo en versión libre. "Entutelamos porque si don Alirio se presenta a indagatoria lo dejan preso, porque no le están respetando la presunción de inocencia", dice José Abad Zuleta Cano, uno de sus abogados.

'Son chismes de gaminería'

El comerciante añade que su defensa puede desbaratar uno a uno los testimonios en su contra, que atribuye a una posible retaliación por su predominio en los negocios con la FLA, a venganzas de más de 150 extorsionistas y secuestradores que ayudó a capturar en los alrededores de La Mayorista o a un montaje de prestamistas a los que les declaró la guerra en septiembre pasado.

Rendón entró al negocio del licor en 2001 a través de Sumerca, empresa de la que era socio. Pero la firma Licoantioquia, hasta entonces principal distribuidora de la FLA, se empezó a quejar de que Sumerca recibía mayores descuentos sin contar con garantías sólidas.

Según el gobernador de Antioquia de la época, Guillermo Gaviria, Licoantioquia convirtió el caso de Sumerca en excusa para incumplir el contrato y por eso decidió decretarle la caducidad. Luego vinieron investigaciones penales y fiscales por venta ilegal de licor y por presunto detrimento patrimonial.

Lo paradójico es que a la vuelta de los años, tanto Licoantioquia como Sumerca sostienen pleitos millonarios con la FLA. Licoantioquia reclama daños y perjuicios superiores a los 65.000 millones y Rendón dice que a Sumerca le debe 3.000 millones.

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