No dan tanto

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LO QUE PUEDE IR MAL, irá mal, dice la ley de Murphy. Y eso parece estar cumpliéndose a cabalidad para Colombia en Estados Unidos. Al ingreso al congelador del Tratado de Libre Comercio (TLC), al menos hasta septiembre, por cuenta de que el gobierno de Álvaro Uribe no ha recibido las exigencias del partido Demócrata para reformar el acuerdo, la semana pasada se sumó otro episodio que denota las dificultades que atraviesa el país en el Capitolio estadounidense: el recorte de un 10% de los fondos del Plan Colombia.

Todo sucedió el jueves, cuando la plenaria de la Cámara de Representantes decidió por 241 votos contra 178 darle un soberbio tijeretazo a la plata que el país va a recibir el año entrante. La cosa es como sigue. El presidente George W. Bush había pedido que a Colombia se le destinaran, para ese año fiscal, 589 millones de dólares, pero al final la mayoría demócrata aprobó 530,5 millones. Ese no fue el único cambio. Los demócratas también determinaron que el 55% de los fondos desembolsados deben destinarse al fortalecimiento institucional, es decir, a inversiones sociales y mejora de la Justicia. El resto (45%) podrá ir a parar a la llamada línea dura, esto es, a entrenamiento de las Fuerzas Militares y de Policía, fumigación de cultivos ilícitos y a la lucha contra la delincuencia. Hasta ahora, los porcentajes eran distintos: el 76% terminaba en la línea dura, y el 24% en lo demás.

¿Por qué semejante viraje? Porque desde las elecciones del pasado 7 de noviembre, cuando los demócratas recuperaron las mayorías parlamentarias que habían perdido en 1994, Washington ve con otros ojos a Colombia. A diferencia del Partido Republicano, el bando demócrata considera que el Plan Colombia que pusieron en marcha en 1999 los entonces presidentes Bill Clinton y Andrés Pastrana se centra en cuestiones represivas y deja de lado el componente social.

El giro social

Una de las críticas de los demócratas al enfoque actual es que las fumigaciones de plantaciones ilegales no han servido. Según el último informe oficial estadounidense, el año pasado fueron detectadas 160.000 hectáreas de coca en Colombia, un 8% más que el año inmediatamente anterior. "Esto pone de presente que la estrategia no está funcionando", dijo la semana pasada en la Cámara el representante demócrata Jim McGovern. Su copartidaria Nita Lowey, que preside el Comité de Operaciones Extranjeras de la Cámara, tampoco es muy amiga de la aspersión.

El recorte, aprobado en la Cámara, pasará este jueves al Comité de Apropiaciones del Senado, cuya plenaria se pronunciará en julio. Si se presenta una discrepancia entre Cámara y el Senado, se llevará a cabo un encuentro para limar asperezas. Todo apunta, sin embargo, a que los legisladores estadounidenses aprueben la reducción del monto de la famosa iniciativa Clinton-Pastrana.

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