Los parques de la discordia

En El Salitre los patinadores entrenan bajo la lluvia mientras en el coliseo hay un evento social. Foto: Andrea Moreno / Cambio

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EN EL PARQUE EL SALITRE de Bogotá, a pesar del deterioro de pistas y canchas, los deportistas que entrenan a diario deben pagar no sólo por utilizarlas sino por servicios como casilleros y  baños. 

Uno de los escenarios que está en más mal estado es el coliseo de patinaje: el agua se filtra por la cubierta y cae sobre la pista, lo que convierte en muy peligrosos los entrenamientos. "A pesar de que llueve más adentro que afuera, debo pagar  18.000 pesos por entrenar una hora -asegura la patinadora Mariana Rodríguez-. Además me cobran 100.000 pesos mensuales por el casillero y 400 pesos cada vez que uso el baño". Pero no solo allí se nota la desidia de la administración de este parque. Los estudiantes de colegios y universidades deben pagar entre 80.000 y 150.000 pesos para usar canchas de fútbol y de voleibol que están en un estado deplorable, sin contar con que el parque tiene serios problemas de iluminación e inseguridad. "A varios compañeros los han atracado aquí mismo", aseguró otro deportista.

La misma situación se presenta en el parque Cayetano Cañizales de Kennedy, donde no sólo sufren los deportistas que allí entrenan, sino los habitantes de los alrededores que con frecuencia deben ceder las canchas a escuelas que han pagado un alquiler. "Aquí viene un celador y nos echa  cada vez que algún grupo llega a entrenar -afirma Gabriel Díaz, visitante habitual del parque-. A pesar de que es público, el que paga tiene prelación".

El cobro por la utilización de pistas y canchas está autorizado por la Ley pero sólo para  las escuelas de formación deportiva. Los cobros por el uso de baños y vestieres son ilegales y los particulares no deben pagar por usar las canchas. No obstante, en estos y otros 43 parques de la ciudad cobran a todo el mundo por jugar en las canchas y usar los baños.

Lo más grave es que el dinero recaudado se queda en los bolsillos de unos supuestos administradores que, en la mayoría de los casos, no figuran en la nómina del Instituto de Recreación y Deporte, como lo revela una auditoría contratada por esa entidad a finales del año pasado. "En la mayoría de los parques no hay administradores en propiedad, quienes administran son auxiliares externos que ni siquiera figuran en la nómina del Instituto -dice el informe- El IDRD no cuenta con un programa de contabilidad para registrar  los ingresos de los parques y los encargados de administrarlos no cumplen  con el envío del dinero".

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