El médico de las Farc

Luis Fernando Vanegas es el médico de confianza de Tirofijo.

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EN JULIO DE 2004, Luis Fernando Vanegas Boscón, médico de confianza de Tirofijo, tuvo que atender de urgencia a Íngrid Betancourt por una grave afección intestinal. En un improvisado hospital de campaña en las selvas del Caquetá, Vanegas le puso una sonda especial para alimentarla porque no podía comer alimentos  sólidos, y le administró los medicamentos que, por solicitud de Noël Saez, cónsul de Francia en Bogotá, había hecho llegar el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Vanegas, simpatizante de la guerrilla desde cuando era estudiante de la Universidad Nacional, había encabezado durante algún tiempo el frente 19 de la Farc en la Costa Atlántica y luego de finalizada la zona de despeje en el Caguán era el único médico con acceso a los miembros del secretariado no tanto por su formación política o militar como por habilidad como cirujano capaz de intervenir en condiciones de riesgo. Se había ganado la confianza de la cúpula y logró uno de los 27 cupos de estado mayor de la organización guerrillera.

La atención a Íngrid sería, sin embargo, una de sus últimas misiones médicas. Conocido con el alias de Cristian Pérez, fue enviado a Cauca y Valle para establecer retaguardias que le permitieran a la guerrilla ganar nuevas posiciones estratégicas ante la ofensiva del Plan Colombia contra sus fortines en Caquetá.  Considerado una especie de alter ego de Alfonso Cano, a quien acompañaba con frecuencia, se convirtió en dirigente del movimiento bolivariano de las Farc y pasó a formar parte de la línea de mando del llamado comando conjunto de occidente.

Fue precisamente en su nueva área de influencia donde fue sorprendido el pasado 9 de junio por tropas de la Tercera Brigada del Ejército que lo abatieron en combate. Habitantes de Cartagena del Chairá, su eje de acción durante muchos años, aseguran que Cristian era uno en Caquetá y otro fuera del departamento. "Hace años llegó a la región de Peñas Coloradas para hacer su año rural y terminó echando raíces allí -dice un amigo de esa época-. Su trabajo con las comunidades en zonas remotas le permitió conocer, como pocos, esta región de la Amazonía. El Valle, en cambio, era nuevo para él".

Un oficial que participó en la operación en la que murió el jefe guerrillero dijo que el Ejército creía estar siguiéndolos pasos en Caquetá, entre otras razones porque  hace apenas un año fueron capturados varios allegados suyos en una redada, entre ellos el fotógrafo José Chenier Rojas, quien poco después fue puesto en libertad. Fue su ex esposa la que le dijo al Ejército que creía que el médico no estaba en la zona porque no había vuelto a tener noticia de su presencia en caseríos y veredas a donde iba cada cierto tiempo a demostrar sus dotes de compositor e intérprete de vallenatos.

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