Junio 16 de 2007

Los parques de la discordia

Parques en manos de particulares que cobran por el uso de pistas, canchas y baños, pero no entregan los recaudos al Distrito.

EN EL PARQUE EL SALITRE de Bogotá, a pesar del deterioro de pistas y canchas, los deportistas que entrenan a diario deben pagar no sólo por utilizarlas sino por servicios como casilleros y  baños. 

Uno de los escenarios que está en más mal estado es el coliseo de patinaje: el agua se filtra por la cubierta y cae sobre la pista, lo que convierte en muy peligrosos los entrenamientos. "A pesar de que llueve más adentro que afuera, debo pagar  18.000 pesos por entrenar una hora -asegura la patinadora Mariana Rodríguez-. Además me cobran 100.000 pesos mensuales por el casillero y 400 pesos cada vez que uso el baño". Pero no solo allí se nota la desidia de la administración de este parque. Los estudiantes de colegios y universidades deben pagar entre 80.000 y 150.000 pesos para usar canchas de fútbol y de voleibol que están en un estado deplorable, sin contar con que el parque tiene serios problemas de iluminación e inseguridad. "A varios compañeros los han atracado aquí mismo", aseguró otro deportista.

La misma situación se presenta en el parque Cayetano Cañizales de Kennedy, donde no sólo sufren los deportistas que allí entrenan, sino los habitantes de los alrededores que con frecuencia deben ceder las canchas a escuelas que han pagado un alquiler. "Aquí viene un celador y nos echa  cada vez que algún grupo llega a entrenar -afirma Gabriel Díaz, visitante habitual del parque-. A pesar de que es público, el que paga tiene prelación".

El cobro por la utilización de pistas y canchas está autorizado por la Ley pero sólo para  las escuelas de formación deportiva. Los cobros por el uso de baños y vestieres son ilegales y los particulares no deben pagar por usar las canchas. No obstante, en estos y otros 43 parques de la ciudad cobran a todo el mundo por jugar en las canchas y usar los baños.

Lo más grave es que el dinero recaudado se queda en los bolsillos de unos supuestos administradores que, en la mayoría de los casos, no figuran en la nómina del Instituto de Recreación y Deporte, como lo revela una auditoría contratada por esa entidad a finales del año pasado. "En la mayoría de los parques no hay administradores en propiedad, quienes administran son auxiliares externos que ni siquiera figuran en la nómina del Instituto -dice el informe- El IDRD no cuenta con un programa de contabilidad para registrar  los ingresos de los parques y los encargados de administrarlos no cumplen  con el envío del dinero".

Los auditores encontraron que la Junta de Acción Comunal del barrio Casa Rey donde funciona el complejo deportivo La Aurora II, se apropió de las canchas de fútbol y baloncesto por cuya utilización cobran entre 80.000 y 100.000 pesos. Sin embargo, en el IDRD no existen reportes de esos ingresos. 

La auditoría también detectó graves irregularidades en La Florida, Timiza, Sauzalito, Olaya Herrera y El Lago. Y El Tunal, el más importante del sur de la ciudad, tampoco sale bien librado. Además del mal estado de  las canchas y de las irregularidades en las cuentas, los auditores descubrieron que los quioscos de comidas, las bodegas y los cupos de los vendedores ambulantes fueron asignados a dedo por el administrador y  que funcionan  sin contrato. 

Lo mismo ocurre en el parque San Cristóbal, donde quioscos y  vendedores ambulantes llevan más de 12 años trabajando sin contratos. "Lo que se han creado son mafias que se apoderaron de  los parques con la complicidad de funcionarios del IDRD -le dijo a CAMBIO el concejal Jairo Rodríguez, quien prepara un debate sobre el tema-. Sus directivos conocen la situación hace casi un año y no han hecho nada".

Funcionarios del IDRD consultados por CAMBIO confirman esta apreciación.  "El informe de auditoría  está engavetado en el escritorio del Director, que no sabe qué hacer con los resultados -asegura uno de ellos-. El Director no manda, las cosas están en manos de funcionarios medios que sacan provecho económico".

El ex concejal y representante a la Cámara por Bogotá, David Luna, asegura que todo esto es la demostración del dramático retroceso en la política de recuperación del espacio público. "Es urgente evaluar la posibilidad de poner estos parques en manos de las cajas de compensación", dice Luna.

José Tapias, director del IDRD, asegura que la entidad busca soluciones (ver recuadro). Mientras tanto, los bogotanos siguen pagando por usar los parques y los dineros van a parar a los bolsillos de unos pocos avivatos, al parecer con la complicidad de funcionarios del Instituto. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

QUÉ DICE EL IDRD
José Tapias, director

"Sólo las escuelas de formación deportiva pagan por usar las canchas; para los ciudadanos del común el servicio es gratuito".

"Es absurdo pensar que engavetamos una auditoria contratada por nosotros mismos a raíz de las quejas de los usuarios".

"Seguiremos investigando los abusos que cometan particulares en  los parques".

"Estamos adelantando el plan de acción sugerido por los auditores para solucionar  los problemas".

"No todos los parques necesitan un administrador, pero en este momento cada uno es supervisado por nosotros".

"Trabajamos en un programa que permita registrar por computador, desde el mismo parque, cada uno de los pagos por usar las canchas".

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