El fin de dos carteles

Según las autoridades Olmes Durán manejó a su antojo el servicio de salud de Chocó. Foto: Andrea Moreno / Cambio

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Los narcotraficantes accedieron a hacer un primer envío, que fue entregado a los agentes encubiertos el 24 de diciembre de 2005. Eran 200 kilos de cocaína pura, escondidos en un camión Nissan de placas SHI 203.

Entonces, las autoridades utilizaron la modalidad de la entrega controlada y enviaron el cargamento a Chicago, Illinois, donde fue confiscado por la DEA. Los mafiosos se molestaron por el decomiso, pero admitieron que sus contactos en Bogotá habían cumplido con su parte.

Cuando las aguas se calmaron, los investigadores descubrieron que el capitán (r) del Ejército, Freddy Ferney González, y el capitán Adolfo Leongómez, les habían entregado el alcaloide y que el camión pertenecía a la Dirección de Transporte del Ejército y estaba adscrito a la VII Brigada de Villavicencio.

Como los agentes infiltrados seguían libres de sospecha, la Fiscalía, la Policía y la DEA esperaron un poco más para avanzar en la investigación y consolidar evidencia sólida sobre cada uno de los integrantes de la red antes de capturarlos.

Así, en agosto de 2006 los narcotraficantes contactaron a los agentes infiltrados y les pidieron mover sus fichas para el envío de otros 200 kilos de cocaína a Los Ángeles, California. Una vez más, los agentes infiltrados enviaron el cargamento a Estados Unidos, donde de nuevo fue decomisado por la DEA.

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