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LA SECCIÓN Sucesos del periódico El Informador de Santa Marta abrió el 24 de mayo con una foto en la que se veían dos soldados al lado de una bolsa de plástico blanca donde, según fuentes del Ejército, estaba el cadáver de un guerrillero del Eln muerto en un enfrentamiento. Para los editores del periódico, la foto era una prueba de que el Ejército estaba haciendo operativos militares exitosos contra el grupo guerrillero en la parte alta de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Pero lo que nunca imaginaron era que los restos que estaban dentro de la bolsa no eran de un guerrillero, sino del empresario Mauricio Vives Lacouture, de 43 años, miembro de la familia propietaria del periódico y hermano del congresista Luis Eduardo Vives, detenido en La Picota por el escándalo de la parapolítica.
La historia de esta macabra noticia comenzó el mismo 24 de mayo, cuando miembros del Eln, que tenían a Vives en su poder desde el 8 de noviembre de 2005, llamaron a la familia para informarle, de manera categórica, que el empresario había muerto en un enfrentamiento con el Ejército. La versión de los secuestradores fue confirmada días después por la Fiscalía que, luego de analizar las huellas dactilares y hacer los exámenes forenses del caso, dictaminó que los restos que estaban en la bolsa no eran los de un guerrillero de la columna Gustavo Parmesano Ojeda, como había reportado el Ejército, sino los de Vives Lacouture.
Según las primeras versiones, Vives murió en un enfrentamiento entre el Ejército y el Eln en una zona conocida como El Cañón, cerca del corregimiento de Palomino en La Guajira, hecho que fue dado a conocer en un comunicado el 28 de mayo, en el que el Ejército lamentó lo sucedido, culpó al Eln de la tragedia y aseguró que sus hombres desconocían que el empresario se encontraba en la zona. "Las tropas adelantaban operaciones de carácter ofensivo y no de rescate de rehenes, tanto así que hasta el día de hoy se pudo conocer la identidad plena de la persona fallecida", decía el informe.
Sin embargo, la familia Vives piensa otra cosa y quiere que se aclaren los hechos que, hoy por hoy, son muy confusos. Su abogado, Jaime Granados, sostiene que el Ejército no ha dado información creíble del combate y que está ocultando sus errores en el operativo. "Hay muchos detalles que no cuadran, como el hecho de que Mauricio, que estaba vestido de civil, fue el único que murió en la operación -le dijo a CAMBIO el penalista-. Iremos hasta las últimas consecuencias".
Cristian Del Real, quien fuera el niño genio de los timbales, hoy se dedica a la música clásica.
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