Junio 1 de 2007

General reencauchado

En forma inesperada, el Presidente se arrepintió de sacar de la Policía al general Rubén Carrillo y lo envió como agregado a la Embajada en Panamá.

MUY TEMPRANO en la mañana del martes 15 de abril, los 12 generales descabezados el día anterior por la filtración de conversaciones grabadas en la Dirección de Inteligencia de la Policía, Dipol, hicieron llegar su carta de renuncia a la Casa de Nariño. En la recepción del palacio presidencial fueron entregados los escuetos mensajes de los generales Jorge Daniel Castro, Alonso Arango, Jaime Vera, Guillermo Chávez y Rubén Carrillo, entre otros.

La polémica que siguió a la poda en el alto mando policial y el nombramiento del general Óscar Naranjo como nuevo director, hicieron que los medios de comunicación se concentraran en hallar a los responsables de las interceptaciones y en descubrir la identidad de las personas que eran objeto de seguimiento.

De la docena de oficiales retirados por el escándalo solamente uno, el general Castro, el director saliente, dio la cara y les dijo a los periodistas que su retiro se debía a que había asumido ante el presidente Álvaro Uribe la responsabilidad política por lo ocurrido. 

Una semana más tarde, en la sección Secretos, CAMBIO dijo que se habían quedado con los crespos hechos quienes predecían que el general Carrillo sería nombrado director de la Policía por su cercanía con el presidente Álvaro Uribe. El texto agregó que "el oficial fue uno de los 12 generales que salió del servicio activo la semana pasada, pese a que la regional 6 de la Policía, de la cual era comandante, fue escogida hace un mes como la mejor del país en materia de resultados operacionales".

Pero los uribólogos no se quedaron con los crespos hechos porque en forma inesperada el Presidente reversó su decisión y no solo no aceptó la carta de renuncia del general Carrillo sino que lo designó como agregado de Policía en la Embajada de Colombia en Panamá. La determinación dejó en el aire el nombramiento en ese cargo del coronel William Núñez, actual comandante de la Policía en Meta.

Según conoció CAMBIO, la decisión presidencial implica que el oficial siga en el servicio activo de la Policía, sin importar que el viaje al exterior lo saque de la línea de mando. Un alto oficial consultado por la Revista explicó que "este inesperado movimiento del Gobierno hace que el general Carrillo mantenga viva la opción de llegar algún día a la dirección porque él es más antiguo que el nuevo director y los oficiales que siguen de ahí para abajo".

La orden de Uribe de reencauchar al general Carrillo produjo molestia en los oficiales que se vieron forzados a renunciar tras el escándalo de las filtraciones. No obstante, una fuente de la Casa de Nariño señaló que el Jefe del Estado optó por reconocer la labor que el oficial cumplió hace unos años como comandante de la Policía de Antioquia, luego en la Metropolitana de Medellín y más recientemente en la Regional 6, con jurisdicción en Antioquia, Urabá, Chocó y Córdoba.

Uribe conoció a Carrillo cuando era gobernador de Antioquia y el oficial llegó a ocupar el cargo de comandante del departamento. En poco tiempo, el entonces coronel se ganó la confianza del mandatario seccional por los resultados que obtuvo contra los grupos guerrilleros que asolaban la región y por la reducción de los índices de delincuencia. "Por esa época el gobernador Uribe le tomó aprecio porque Carrillo era un oficial pundonoroso, alejado de los protagonismos y, ante todo, eficaz", dijo a CAMBIO un dirigente antioqueño que ocupó un importante cargo en la Gobernación de aquel entonces".

A comienzos de 2003, meses después de llegar a la Presidencia, Uribe se encargó de que el alto mando de la Policía enviara a Carrillo al comando de la Policía Metropolitana de Medellín, donde redujo en más del 30% los índices de homicidios, lesiones personales y hurto de automotores, entre otros.

En 2006, Carrillo fue nombrado comandante de la Regional 6 de la Policía, elegida a finales de abril pasado, dos semanas antes del remezón, como la unidad policial más eficiente y de mejores resultados en la lucha contra la delincuencia.

En poco tiempo el general Carrillo viajará a Panamá, pero en Colombia la decisión del Presidente de regresarlo del retiro no estará exenta de polémica. En las filas policiales no entienden la razón que movió al mandatario a reversar una decisión que ahora solo favorece a un oficial, en detrimento de los demás. Aún así, se trata de una acción propia del fuero presidencial, parecida a la que adoptó al comienzo de su primer mandato, cuando reincorporó al servicio activo al general en retiro Teodoro Campo.

DEBATE A LAS ESCUCHAS

Buena parte del misterio que rodea el escándalo de las intercepciones telefónicas podría quedar develado esta semana si, como parece, la Comisión Primera del Senado logra convocar a los generales Jorge Daniel Castro, ex director de la Policía y Guillermo Chávez, jefe de la Dirección de Inteligencia, Dipol.

Los dos oficiales asumieron su responsabilidad y renunciaron después de la filtración a la prensa de decenas de conversaciones telefónicas de paramilitares, políticos, periodistas, funcionarios y opositores del Gobierno.

Los congresistas que citaron a los dos oficiales pretenden descubrir quién dio la orden de grabar a esas personas y qué tratamiento interno se les dio a las escuchas.

CAMBIO estableció que Castro y Chávez intentarán explicar el procedimiento utilizado por la Dipol desde hace más de 10 años y sostendrán que esa dependencia policial seguía los movimientos de los paramilitares confinados en la cárcel de Itagüí y no tenía como tarea monitorear las conversaciones privadas de las personas que aparecieron en las grabaciones.

Aún así, el debate con los dos generales podría quedar truncado si avanza en la plenaria del Senado y la Cámara la moción de censura contra el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.

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