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En las actuales circunstancias el acompañamiento y participación de organismos internacionales son vitales. De igual manera la Iglesia Católica podrá jugar un papel sereno y confidencial. Pero falta mucho trayecto todavía. La indignación nacional está al rojo vivo por las versiones del tratamiento inhumano conocidas por boca de víctimas del secuestro.
Para llegar a un acuerdo humanitario probable debemos tener en cuenta que no hay familias de primera y secuestrados de segunda. Y que la guerrilla reflexione sobre dos puntos: sin hablar de derrota, es un momento histórico para hacer valer su honor de combatientes, combinando las formas de paz y no las formas de lucha. Y otro: no hay lugar a ningún triunfo político en la selva, aunque sobreviva todavía el mito libertario. Si a la guerrilla le importa el cercano futuro de la izquierda civilista, ayúdela a su crecimiento y eventual victoria con actos de paz y no con los horrores del secuestro y de la guerra.
Después de un infarto y serias amenazas de muerte, Diego Edison Umaña le pone el pecho a la crisis del América de Cali.
Comenzó en firme la lucha de los aspirantes del Polo para ganar la candidatura única a la Alcaldía de Bogotá.