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INTERROGATORIO
La cadena de rumores en torno a lo que había ocurrido en la residencia de la mamá del senador Gustavo Petro, forzó el lunes pasado al comandante del Ejército, general Mario Montoya y al comandante de la Policía de Cundinamarca, coronel Wilson Laverde, a reunirse con los dos suboficiales involucrados en el incidente. Al comienzo de la conversación los militares explicaron que su misión consistía en seguir los pasos de miembros de la Fuerza Pública que simpatizan con el presidente venezolano Hugo Chávez. Sin embargo, la presión de Montoya hizo que los suboficiales confesaran que en realidad habían llegado a ese lugar de Tabio porque les habían encomendado la tarea de hacer inteligencia en torno a los movimientos de Marilú Serrano, la ex esposa del senador Petro.
Luego revelaron que poco antes de su detención habían ingresado a la casa de la mamá del Senador, a quien le pidieron permiso para tomarle fotos a una casa vecina. Cuando se disponían a realizar esa actividad apareció otro familiar del Congresista, que, alarmado por la presencia de dos extraños en el lugar decidió llamar a los agentes de la Policía que custodiaban el sector.