Los hijos de Ralito

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La realidad de las madres y los hijos de los desmovilizados de Ralito es dramática. Viven en condiciones de extrema pobreza, difíciles de superar en una zona que presenta índices muy altos de necesidades básicas insatisfechas. "La situación es preocupante porque la mayoría de esas mujeres en ocasiones no tiene ni para comer -asegura Ávila-.  Y pocos se atreven a denunciar este fenómeno que acentúa el problema de pobreza de las familias de la región".

El presente es cruel y no menos cruel pinta el futuro para unos niños que, sostiene la líder comunal, "crecerán con el resentimiento de haber sido abandonados".

Santa Fe de Ralito, un pueblo distribuido en unas pocas calles polvorientas, es hoy un pueblo fantasma de 1.300 habitantes sin mayores oportunidades de progresar. Las fincas de los jefes paramilitares -Salvatore Mancuso, Francisco Javier Zuluaga, Gordo Lindo, y los hermanos Miguel y Víctor Mejía Múnera, Los Mellizos, entre otros-, que un día fueron fuente de empleo hoy están  abandonadas; 15 policías, una corregidora que visita la población cada 15 días y un centro de salud casi en ruinas testimonian la desidia y la indiferencia del Estado que sólo a comienzos de este año se dio por notificado.

La Defensoría del Pueblo y el Instituto de Bienestar Familiar conformaron un equipo interinstitucional para que visitara la zona, y aunque algunos funcionarios aseguran que en Ralito nadie quiso hablar abiertamente sobre las madres y los hijos abandonados por los paramilitares desmovilizados, dieron asesoría a más de 100 personas y asistieron a niños con problemas de desnutrición. "Hicimos intervención psicosocial para los casos de conflictos de pareja, orientación sobre crianza y solucionamos algunos problemas de alimentación a los que les hacemos un seguimiento periódico", aseguró Beatriz Vuelvas, coordinadora del ICBF en Tierralta.

Son pañitos de agua tibia para una realidad que requiere mucho más que una presencia débil y esporádica de las instituciones del Estado. Sin embargo, algunos en Ralito piensan que la Ley de Justicia y Paz que supone verdad, justicia y reparación para las víctimas, podría ser un instrumento para que esas madres reclamen por el abandono de los que ellas llaman "los hijos de la negociación". Vana esperanza. La Ley es aplicable sólo a aquellos que figuren en la lista de elegibles para acogerse a los beneficios que ella contempla, que no incluye al grueso de los combatientes, la mayoría ya por la libre, y entre los cuales están los padres de esos hijos abandonados. 

QUÉ HACER

Elvira Forero, directora del ICBF, le dijo a CAMBIO que la estrategia con las madres solteras de Ralito es "trabajar con ellas en temas como educación y salud sexual y reproductiva, vincularlas al programa de desayunos infantiles del ICBF y al Sisbén, y gestionar para  incorporarlas al programa de Familias en Acción, que les representa un subsidio condicionado nutricional, económico y educativo para sus hijos. Esta sería nuestra misión con ellas".

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