Todos a una

Foto: Julio Romero

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EL 9 DE ABRIL, en horas de la madrugada, 50 kilos de amonal explotaron frente a la sede de los comandos de la Policía de Cali y del Valle. Murió el taxista Gil Palomina y quedaron 42 heridos, además de 743 familias damnificadas.

El atentado, perpetrado dos días antes de que se cumplieran cincos años del secuestro de los 12 diputados de la Asamblea del Valle por parte de las Farc, causó rechazo inmediato y generalizado y dejó en evidencia que, no obstante las inversiones hechas para dotar a la ciudad de un moderno sistema de seguridad, este sigue siendo vulnerable.

No acababa de producirse la explosión, cuando la Policía señaló a las Farc como las responsables. Y lo hizo no sólo por el modus operandi -ataque a sede policial y tipo de explosivos-, sino porque el grupo guerrillero ha declarado a Cali  como objetivo militar, debido a su cercanía a Pradera y Florida, municipios que las Farc han pedido despejar como condición para iniciar diálogos con el Gobierno para un eventual acuerdo humanitario. Y, además, porque fue dos días antes del aniversario número cinco del secuestro de los diputados lo que, según algunos investigadores, sería una forma de recordar con acciones violentas esa fecha para generar más terror. "Lo que quieren demostrar es que sus milicias urbanas siguen vigentes y dejar por el piso la política de Seguridad Democrática del Gobierno", le dijo a CAMBIO uno de los investigadores. 

Sin embargo, y a pesar de que la hipótesis de la autoría de las Farc parecía la más sólida, en el curso de la semana y tras el Consejo de Seguridad presidido por Uribe, quien pidió a la Fuerza Pública más resultados en la lucha contra el terrorismo, fue cobrando fuerza la teoría según la cual en el atentado también habría intervenido una organización del narcotráfico.

Algunos hechos apuntarían a que detrás del ataque podría estar la organización de Juan Carlos Ramírez Abadía, Chupeta, un capo del cartel del Norte del Valle a quien la Policía le incautó hace poco más de 90 millones de dólares que ocultaba en cinco caletas. El atentado podría ser una retaliación de Chupeta contra la Policía y una muestra de que está dispuesto a impedir a sangre y fuego que las autoridades le roben terreno en Cali, corredor estratégico de su engranaje mafioso. "Chupeta estaría actuando como en su momento, cuando se sentía acorralado, lo hizo Pablo Escobar", señala uno de los investigadores.

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