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UNA INMENSA ESTRUCTURA de acero que apunta al cielo en el exclusivo sector de Bocagrande, en Cartagena, hace evidente el retraso del proyecto Torre de la Escollera, promocionado como el edificio más alto de Colombia y más esbelto del mundo.
Acción Urbana S.A., la firma que desarrollaba el proyecto cuya inversión supera los 10.000 millones de pesos, anunció que entregaría el edificio en septiembre de 2006 pero no cumplió y por razones aún desconocidas se retiró del negocio a comienzos de este año. Los derechos de los compradores fueron cedidos a Superesculturas Ltda., registrada en la Cámara de Comercio de Cartagena el 9 de agosto del 2006 con un capital de 50 millones de pesos, suma irrisoria en comparación con un negocio que está calculado en cerca de 40.000 millones.
Un vocero de la empresa, vinculada al proyecto desde el comienzo, asegura que se trata de ajustes administrativos para agilizar la ejecución del mega proyecto, pero que Action Hill Holding Group, principal inversionista, responde por el dinero de los clientes.
Los vinculados al proyecto admiten que algunas dificultades han demorado la terminación del edificio, pero niegan que la obra esté paralizada, garantizan la estabilidad financiera e insisten en la importancia del rascacielos como centro de desarrollo urbanístico de la ciudad.
La construcción del edificio de 58 niveles y 200 metros de altura ha enfrentado problemas sólo comparables con su tamaño y es por eso que la llaman "la torre de los escollos". Pleitos con los vecinos, suspensión temporal de los trabajos por falta de materiales, lluvias, fuertes vientos, tormentas eléctricas y hasta el cierre de las vías por la presencia de visitantes ilustres en Cartagena, son sólo algunos de los tropiezos reportados por los interventores.
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