Aves de rapiña

Según las autoridades las Águilas Negras son controladas por el jefe paramilitar Carlos Mario Jiménez, Macaco.

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Tras un largo silencio en los medios, el comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, dio la semana pasada varias entrevistas y se refirió, entre otros temas, a la solicitud de los jefes paramilitares recluidos en Itaguí de hacer política y al proceso de paz con el Eln.

Restrepo aprovechó la oportunidad para desestimar el resurgimiento de grupos paramilitares que hace algún tiempo habían mencionado Salvatore Mancuso y Ernesto Báez. "A los jefes paramilitares recluidos en Itaguí les he escuchado hablar del rearme -dijo Restrepo a La W-. El señor Mancuso en una carta magnificaba ese rearme y yo les he dicho que no se equivoquen, que no se puede magnificar ese hecho".

No obstante y a pesar de la intenciones del Comisionado de bajarle el volumen al tema, CAMBIO estableció que, por lo menos en Norte de Santander, los paramilitares han tomado un nuevo aire. Las autoridades se cuidan de hacer público el problema, pero en privado reconocen la  existencia de un grupo de cerca de 500 hombres que se mueven en el departamento y sobre todo en la región del Catatumbo, donde antiguos jefes paramilitares controlaban los cultivos de coca. "Ellos son el reemplazo de Mancuso y de Jorge 40 -le dijo a CAMBIO un funcionario de la Gobernación-. Pero no sólo se mueven en zonas rurales, también en sectores de Cúcuta, donde la extorsión y el miedo son el común denominador".

El grupo, conocido como las Águilas Negras y que según las autoridades es controlado desde la cárcel de Itaguí por Carlos Mario Jiménez, Macaco, hizo circular la semana pasada un comunicado en los 30 barrios de las comunas 9 y 10 de Cúcuta con una serie de advertencias que tienen atemorizadas a las 7.000 personas que viven en esos sectores de la ciudad.

Según el comunicado, el comando regional del grupo recibió quejas de barrios como San Rafael, Santo Domingo, Alfonso López, San José, Galán y Santander, y entre ellas mencionan la venta de alucinógenos y licores en 27 casas del barrio San Rafael; la presencia de un ciudadano en el barrio Galán que recoge fondos supuestamente para obras benéficas sin que nadie sepa dónde van a parar estos; el robo de 12 millones de pesos por parte de la junta de Acción Comunal de los barrios de la parroquia de Las Angustias, y la presencia de prestamistas usureros. 

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