Abril 4 de 2007

Aves de rapiña

A Norte de Santander regresa el terror por la aparición de comandos urbanos de las Águilas Negras.

Tras un largo silencio en los medios, el comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, dio la semana pasada varias entrevistas y se refirió, entre otros temas, a la solicitud de los jefes paramilitares recluidos en Itaguí de hacer política y al proceso de paz con el Eln.

Restrepo aprovechó la oportunidad para desestimar el resurgimiento de grupos paramilitares que hace algún tiempo habían mencionado Salvatore Mancuso y Ernesto Báez. "A los jefes paramilitares recluidos en Itaguí les he escuchado hablar del rearme -dijo Restrepo a La W-. El señor Mancuso en una carta magnificaba ese rearme y yo les he dicho que no se equivoquen, que no se puede magnificar ese hecho".

No obstante y a pesar de la intenciones del Comisionado de bajarle el volumen al tema, CAMBIO estableció que, por lo menos en Norte de Santander, los paramilitares han tomado un nuevo aire. Las autoridades se cuidan de hacer público el problema, pero en privado reconocen la  existencia de un grupo de cerca de 500 hombres que se mueven en el departamento y sobre todo en la región del Catatumbo, donde antiguos jefes paramilitares controlaban los cultivos de coca. "Ellos son el reemplazo de Mancuso y de Jorge 40 -le dijo a CAMBIO un funcionario de la Gobernación-. Pero no sólo se mueven en zonas rurales, también en sectores de Cúcuta, donde la extorsión y el miedo son el común denominador".

El grupo, conocido como las Águilas Negras y que según las autoridades es controlado desde la cárcel de Itaguí por Carlos Mario Jiménez, Macaco, hizo circular la semana pasada un comunicado en los 30 barrios de las comunas 9 y 10 de Cúcuta con una serie de advertencias que tienen atemorizadas a las 7.000 personas que viven en esos sectores de la ciudad.

Según el comunicado, el comando regional del grupo recibió quejas de barrios como San Rafael, Santo Domingo, Alfonso López, San José, Galán y Santander, y entre ellas mencionan la venta de alucinógenos y licores en 27 casas del barrio San Rafael; la presencia de un ciudadano en el barrio Galán que recoge fondos supuestamente para obras benéficas sin que nadie sepa dónde van a parar estos; el robo de 12 millones de pesos por parte de la junta de Acción Comunal de los barrios de la parroquia de Las Angustias, y la presencia de prestamistas usureros. 

Para responder a los supuestos reclamos de la comunidad, las Águilas Negras advierten: "De hoy en adelante no queremos encontrar después de las 10:00 p.m. a hombres y mujeres borrachos, ni vagos, ni niños por las calles de estos barrios. No queremos escándalos ni música en las casas que perturben la tranquilidad".

La ley del terror

El miedo se tomó las calles y la ley del silencio se impuso como norma.  Los habitantes sienten miedo y prefieren callar y no hablar del tema. "Hay zozobra entre la comunidad pero nadie quiere hablar sobre lo que está pasando -le dijo a CAMBIO Marta Maldonado, presidenta de la junta de Acción Comunal de las comunas 9 y 10-. La situación es preocupante pero debemos ser más prudentes hasta cuando terminen las investigaciones. De todas maneras, es necesario que las autoridades tomen cartas en el asunto ".

Los habitantes de esos barrios creen a pie juntillas en que el comunicado es de las Águilas Negras, pero el comandante de la Policía de Norte de Santander, coronel José Humberto Henao, tiene dudas, pues según él hay delincuentes que se aprovechan del nombre para sembrar el terror en la ciudad. "Aquí no pasan las cosas que muchos dicen que ocurre -afirma el oficial-. Hemos hecho los mayores esfuerzos para reducir todo tipo de delitos. Saquen ustedes sus  conclusiones". Según las estadísticas, los homicidios bajaron de 157 en 2005 a 139 en 2006, pero hurtos a residencias, personas y comercio crecieron: pasaron de 223 en 2005 a 300 en 2006. Además, el coronel Henao destacó los esfuerzos de las autoridades que han capturado en el último año a 74 integrantes de esos nuevos grupos.

No obstante las capturas y la disminución de los homicidios, algunas fuentes consultadas por CAMBIO aseguran que negar la presencia nuevos grupos paramilitares como las Águilas Negras en el departamento y en Cúcuta, es tapar el sol con las manos, y que es posible que el descenso en el número de muertes violentas no sólo se deba a la acción de las autoridades, sino también, como ha sucedido en Medellín, al férreo control que ejercen los paramilitares sobre algunos sectores.

La existencia de las Águilas Negras es real y el hecho de que las autoridades lo nieguen no desparece el problema. La pregunta es si en Norte de Santander y en Cúcuta las autoridades están en capacidad y tienen la voluntad que antes no tuvieron para impedir que tomen fuerza los herederos de los paramilitares que sembraron de horror y muerte la región.

La tinta de 'El Pulpo'

Más allá del comunicado atribuido a las Águilas Negras, la situación que vive Cúcuta no es la más tranquila. En estos días ha vuelto a hacer ruido el nombre Luis Enrique Pérez, El Pulpo, un oscuro comerciante de autos y socio de narcotraficantes, a quien muchos señalan de patrocinar paramilitares. 

Hace dos años, la Fiscalía requirió a Pérez por enriquecimiento ilícito, pero a los pocos días quedó libre por falta de pruebas. Sin embargo, su nombre figura en informes de Inteligencia y no son pocos los que aseguran que  controla algunas instituciones locales. "Es el verdadero mandatario regional le dijo a CAMBIO  un periodista que pidió reserva de su nombre. "Acá todo el mundo le tiene miedo".

Conocedores de la situación, sostienen que los paramilitares se mueven a sus anchas en Cúcuta y que desde la misma Alcaldía patrocinan su accionar. Fuentes consultadas afirman que El Pulpo Pérez fue quien obligó al alcalde Ramiro Corzo, investigado en el pasado por paramilitarismo, a nombrar a su sobrino Hugo Pérez en Metroseguridad, la Secretaría que diseña las políticas de seguridad de Cúcuta que involucran a Policía, DAS y Ejército. "Aquí todos sabemos que en Metroseguridad se hacen los de la vista gorda con lo que aquí ocurre", asegura una fuente.

Periodistas de CAMBIO llamaron a Luis y Hugo Pérez y al alcalde Corzo para consultar su opinión, pero ninguno contestó las llamadas.

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