Confesión plena

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 "HEMOS ESTUDIADO su hoja de vida y estamos seguros que usted encaja en el perfil que nosotros queremos para que ocupe el cargo de Secretario de Educación de Soledad. Por su experiencia administrativa y política lo hemos escogido, pero le advertimos que si realiza acciones indecorosas en el manejo de dicho cargo, las Auc tomarán acciones".

Quien dice esta frase es Alfredo Noya Zabaleta, el detenido secretario de Educación de Soledad, Atlántico, quien confesó en la Fiscalía la manera como los paramilitares manejaron a su antojo a la alcaldesa Rosa Stella Ibáñez y a buena parte de funcionarios de esa localidad.

En un extenso relato ante un fiscal de la Unidad Nacional de Delitos contra la Administración Pública, Noya explicó que su nombramiento como secretario fue ordenado por Don Ramón, el peligroso paramilitar que por más de dos años manejó los hilos del poder en el Atlántico. "Yo pude averiguar en su momento que este señor era de apellido Vergara y en el pasado proceso electoral fue tercer renglón en la lista al Senado del congresista Vicente Blel", dijo el funcionario, quien fue capturado en febrero por agentes de la Dijín.

Noya agregó que en varias oportunidades recibió visitas y llamadas telefónicas   de Don Ramón y Tinina, quienes le recordaban en tono soez que la Secretaría pertenecía a la 'empresa', las Auc. "Ya yo estaba en el cargo y un día cualquiera me invitaron a una reunión en Barranquilla en la que Don Ramón me recordó muy molesto que yo tenía que rendirle cuentas a él y que todas las actividades de la Secretaría debían tener su visto bueno".

Según Noya, desde su posesión en 2004 las Auc pusieron a dos hombres para que vigilaran sus movimientos. El hoy ex funcionario, detenido en la Cárcel de El Bosque en Barranquilla, fue más allá y no dudó en acusar a la alcaldesa Ibáñez de abrirles las puertas de la Alcaldía a los paramilitares. 

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