Marzo 30 de 2007

Confesión plena

El secretario de Educación de Soledad, Alfredo Noya, reveló en la Fiscalía la manera como las Auc se apropiaban del presupuesto del municipio.

 "HEMOS ESTUDIADO su hoja de vida y estamos seguros que usted encaja en el perfil que nosotros queremos para que ocupe el cargo de Secretario de Educación de Soledad. Por su experiencia administrativa y política lo hemos escogido, pero le advertimos que si realiza acciones indecorosas en el manejo de dicho cargo, las Auc tomarán acciones".

Quien dice esta frase es Alfredo Noya Zabaleta, el detenido secretario de Educación de Soledad, Atlántico, quien confesó en la Fiscalía la manera como los paramilitares manejaron a su antojo a la alcaldesa Rosa Stella Ibáñez y a buena parte de funcionarios de esa localidad.

En un extenso relato ante un fiscal de la Unidad Nacional de Delitos contra la Administración Pública, Noya explicó que su nombramiento como secretario fue ordenado por Don Ramón, el peligroso paramilitar que por más de dos años manejó los hilos del poder en el Atlántico. "Yo pude averiguar en su momento que este señor era de apellido Vergara y en el pasado proceso electoral fue tercer renglón en la lista al Senado del congresista Vicente Blel", dijo el funcionario, quien fue capturado en febrero por agentes de la Dijín.

Noya agregó que en varias oportunidades recibió visitas y llamadas telefónicas   de Don Ramón y Tinina, quienes le recordaban en tono soez que la Secretaría pertenecía a la 'empresa', las Auc. "Ya yo estaba en el cargo y un día cualquiera me invitaron a una reunión en Barranquilla en la que Don Ramón me recordó muy molesto que yo tenía que rendirle cuentas a él y que todas las actividades de la Secretaría debían tener su visto bueno".

Según Noya, desde su posesión en 2004 las Auc pusieron a dos hombres para que vigilaran sus movimientos. El hoy ex funcionario, detenido en la Cárcel de El Bosque en Barranquilla, fue más allá y no dudó en acusar a la alcaldesa Ibáñez de abrirles las puertas de la Alcaldía a los paramilitares. 

Coincidencia

Para precisar esta afirmación, Noya dijo que asistió a una reunión en una oficina del Congreso en Bogotá en la que Don Ramón regañó en fuertes términos a la alcaldesa por no cumplir algunos acuerdos. "En ese encuentro también estuvo Carlos Mario García, El Médico o Gonzalo, quien nos saludó a ella y a mí con mucha familiaridad y me dijo que yo estaba en el cargo porque él había tomado la determinación -prosiguió Noya-. Luego llegó Don Ramón y le dijo a Rosa Stella que estaba cansado de tanta vaciladera".

García intervino para calmar a Don Ramón, pero acto seguido sacó una hoja de papel en blanco en la que pintó un círculo y lo dividió en cuatro partes iguales. De esta manera, según Noya, quedó protocolizada la entrega a las autodefensas de un contrato por 3.500 millones de pesos destinado supuestamente para la adecuación de aulas y colegios públicos del municipio.

Este testimonio de Noya en torno al contrato coincide con la confesión del capitán (r) del Ejército Édgar Ignacio Fierro Flórez, Don Antonio, hombre de confianza de Rodrigo Tovar Pupo, Jorge 40, quien dijo que el contrato fue firmado el 25 de febrero de 2005 por más de 3.000 millones de pesos, pero no fue ejecutado pese a que la Alcaldía entregó el dinero.

Poco después el municipio otorgó una prórroga de seis meses y autorizó una adición presupuestal de 505 millones de pesos. Al final, según los testimonios, la alcaldesa Ibáñez recibió 320 millones de pesos.

Don Antonio también les reveló a los investigadores que Don Ramón, El Médico y él fuero encargados por Jorge 40, entonces comandante del bloque norte de las autodefensas para hacer lo que fuera necesario para obtener la colaboración de los alcaldes y secretarios de Atlántico, Bolívar, Guajira, Sucre y Magdalena, donde el movimiento requería de grandes sumas de dinero .

Otra prueba de la influencia paramilitar en la administración de Soledad fue ofrecida por Noya, quien relató que varias semanas después del otorgamiento del contrato la Auc citaron en un apartamento de Barranquilla a José Lora, secretario privado de la Alcaldía y a Gilberto Marimound, secretario de Hacienda y los conminaron a entregarles más contratos. "Si ustedes no sueltan la contratación y si ustedes no hacen lo que yo digo, los mando a pelar", recuerda Noya que dijo Don Ramón.

Así, las cosas, la confesión plena del secretario de Educación de Soledad no deja duda alguna del tenebroso esquema de terror que durante largo tiempo montaron las autodefensas en el Atlántico. Solo ahora, tras la captura de Noya, la Alcaldesa y otros cuatro funcionarios locales, se sabrá en realidad cómo se robaron las arcas de este tradicional municipio.

 

OBLIGADOS A CONFESAR

Por cuenta de las confesiones de un funcionario público, Alfredo Noya Zabaleta y de un poderoso jefe paramilitar que le rendía cuentas a Jorge 40, EDGAR FIERRO, DON ANTONIO, los funcionarios de Soledad detenidos por orden de la Fiscalía se han visto forzados a cambiar sus versiones iniciales.

Tal es el caso de la hoy ex alcaldesa Rosa Stella Ibáñez, quien en su primera indagatoria en la Fiscalía el 18 de febrero pasado negó en forma tajante que se hubiera reunido con paramilitares y mucho menos haberles entregado la administración del municipio

Sin embargo, poco después, en una ampliación de indagatoria aceptó haber sido presionada en varias oportunidades por personas extrañas que decían pertenecer a las Auc.

En otra diligencia posterior la ex Alcaldesa se rindió ante las evidencias y no tuvo otra salida que reconocer en la Fiscalía que se reunió con Carlos Mario García, El Médico, pese a que en declaraciones anteriores negó conocerlo siquiera.


 

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