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La crisis del sector salud en Chocó estalló la semana pasada, pero el desangre viene de años atrás sin que los organismos de control ni los gobiernos departamental o nacional hayan hecho lo suficiente para ponerle coto a la corrupción y el desgreño administrativo.
No obstante, los males que agobian a esa región no solo tienen que ver con las deficiencias del hospital. Los problemas también están concentrados en el Departamento Administrativo de Salud, Dasalud, que administra los recursos que gira el Gobierno desde Bogotá para pagar los salarios de los médicos y otros contratistas, así como para Planes de Atención Básica en Salud (PAB).
Así por ejemplo, las cuentas bancarias de Dasalud fueron embargadas por abogados inescrupulosos que compraron por el 60% de su valor las cuentas de cobro que el departamento y los municipios les adeudan a los contratistas de la salud. Una vez les endosan la deuda, los abogados proceden a hacer efectivo el pago, pero cobran intereses que en muchos casos superan los niveles de usura. "Estas mafias tienen contactos en la tesorería de Dasalud que retienen los pagos a proveedores para darles prelación a los abogados", explicó otro de los defensores que visitó Chocó.
Con el paso del tiempo, esta maniobra ha producido graves consecuencias: 40.000 millones de pesos no han sido invertidos en los últimos cinco años y tampoco se han ejecutado los programas de vacunación, prevención de enfermedades respiratorias y control de plagas.
Un reporte de la Asociación Colombiana de Salud dice que las muertes por paludismo, enfermedades diarreicas agudas y otras epidemias han crecido de tal forma que la tasa de mortalidad infantil en Chocó prácticamente dobla a la del resto del país. Mientras en Colombia se registran 23 muertes por cada 1.000 nacimientos, allí esta cifra es de 44.