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Coincidencia
Para precisar esta afirmación, Noya dijo que asistió a una reunión en una oficina del Congreso en Bogotá en la que Don Ramón regañó en fuertes términos a la alcaldesa por no cumplir algunos acuerdos. "En ese encuentro también estuvo Carlos Mario García, El Médico o Gonzalo, quien nos saludó a ella y a mí con mucha familiaridad y me dijo que yo estaba en el cargo porque él había tomado la determinación -prosiguió Noya-. Luego llegó Don Ramón y le dijo a Rosa Stella que estaba cansado de tanta vaciladera".
García intervino para calmar a Don Ramón, pero acto seguido sacó una hoja de papel en blanco en la que pintó un círculo y lo dividió en cuatro partes iguales. De esta manera, según Noya, quedó protocolizada la entrega a las autodefensas de un contrato por 3.500 millones de pesos destinado supuestamente para la adecuación de aulas y colegios públicos del municipio.
Este testimonio de Noya en torno al contrato coincide con la confesión del capitán (r) del Ejército Édgar Ignacio Fierro Flórez, Don Antonio, hombre de confianza de Rodrigo Tovar Pupo, Jorge 40, quien dijo que el contrato fue firmado el 25 de febrero de 2005 por más de 3.000 millones de pesos, pero no fue ejecutado pese a que la Alcaldía entregó el dinero.
Poco después el municipio otorgó una prórroga de seis meses y autorizó una adición presupuestal de 505 millones de pesos. Al final, según los testimonios, la alcaldesa Ibáñez recibió 320 millones de pesos.
Don Antonio también les reveló a los investigadores que Don Ramón, El Médico y él fuero encargados por Jorge 40, entonces comandante del bloque norte de las autodefensas para hacer lo que fuera necesario para obtener la colaboración de los alcaldes y secretarios de Atlántico, Bolívar, Guajira, Sucre y Magdalena, donde el movimiento requería de grandes sumas de dinero .