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CADA DÍA MÁS COLOMBIANOS están cubiertos por el sistema de salud y gastan menos dinero de su bolsillo para atender sus necesidades en esta materia. Desde 1993, el gasto público en salud aumentó hasta llegar a asemejarse proporcionalmente al de España o Japón. Esto ha repercutido en que cada día Colombia goce de un sistema más equitativo, pero aún imperfecto, pues dedica muy pocos esfuerzos a la prevención, la promoción y la salud pública.
El más sesudo estudio que se ha realizado sobre la primera década de la Ley 100 (1993-2003), que esta semana presentará el Ministerio de la Protección Social, ha dejado las cuentas claras sobre cómo anda el sistema de salud en Colombia en materia contable. Nunca antes un trabajo había logrado concretar las cifras para lograr comparaciones atinadas sobre el funcionamiento del sistema, bien sea desde una perspectiva histórica o en relación con otros países.
Cifras que hicieron carrera han quedado desmentidas. Durante años se especuló, por ejemplo, que Colombia gastaba el 15% de su PIB en salud, cifra que realmente es del 7,7%. Aun así, el dato resulta relativamente elevado si se tiene en cuenta que en 1993 el gasto en salud era de 6,2% y que el promedio de Suramérica es de 7%. La cifra dista del 14% que gasta Estados Unidos, pero se asemeja al 7,6% de España o el 7,9% de Japón.
Para el Ministerio de la Protección Social resulta muy positivo que durante la primera década de la Ley 100 haya habido una reducción sostenida de los gastos de bolsillo de los colombianos para atender sus necesidades de salud. Hace 13 años, el 43% de los gastos en salud de los colombianos salían de sus propios recursos -muchos pagaban directamente consultas o exámenes-, pero tras la aprobación de la Ley 100 una mayor cantidad de ciudadanos empezó a recibir esos servicios pero a través de su aseguradora. Hoy los gastos de bolsillo sólo representan el 7,5%.
"Un sistema cumple mejor su propósito si pasa de gasto del bolsillo al gasto de aseguramiento, pues el de bolsillo afecta más a los pobres que a los ricos", asegura el economista Gilberto Barón, autor del estudio, titulado Cuentas de salud de Colombia 1993-2003. En efecto, antes de la Ley 100, algo menos del 20% de la población estaba cubierta por el sistema, lo que significaba que el grueso de los ciudadanos tenía que usar sus propios recursos para costear dolencias. La iniquidad era de tal magnitud que los ricos pagaban proporcionalmente tres veces menos que los pobres en materia de salud. Una década después de la expedición de la Ley 100, el porcentaje de población asegurada subió a 75.
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