El abusador

En la casa de Fernández fueron hallados 1.500 CD,100 videos y más de 2.000 fotografías de menores de edad. Foto: Cortesía Dijin

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ÁLVARO FERNÁNDEZ BONILLA, quien hasta la semana pasada se desempeñó como asesor de comunicaciones del gobernador de Cundinamarca, Pablo Ardila, no pudo ocultar su vergüenza el 2 de marzo, cuando agentes de la Dijín allanaron su casa y lo detuvieron por los delitos de pornografía infantil y acto sexual con menor de 14 años. "Ya sé por qué vienen -dijo Fernández-. Es por lo de las niñas. La verdad, ya no puedo ocultar más esta situación".

Antes de ser esposado, Fernández les dijo a los investigadores que le permitieran hacer un par de llamadas. Se comunicó con el gobernador Ardila, con el secretario de Gobierno Ernesto Pineda y con periodistas del diario El Espacio, donde había trabajado, y les pidió con urgencia la presencia de un abogado.

La situación de Fernández empezó a complicarse desde mediados de 2006 cuando al despacho 231 de la Unidad de Vida de la Fiscalía llegaron denuncias según las cuales el asesor de comunicaciones de la Gobernación había abusado sexualmente de varias niñas. El 21 de julio,  Edward Rugeles Palomino, uno de los padres de esas menores, le dijo a la Fiscalía que su hija, de 13 años, había confesado que "Fernández la tocaba y acariciaba desde hacía dos años".

Desde entonces, las autoridades le seguían la pista al comunicador que se movía entre la Gobernación, varios periódicos de Bogotá y su enorme casa del barrio Normandía.  Pero fue hasta el pasado 2 de marzo cuando, luego de allegar varias pruebas en su contra, los hombres de la Dijín decidieron capturarlo.

En la operación los uniformados encontraron 1.500 CD, 100 vídeos y más de 2.000 fotografías en las que aparecían los rostros y los cuerpos desnudos de decenas de niñas menores de 14 años fotografiadas y filmadas por él.

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