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"DOCTOR JORGE NOGUERA: las pruebas que pesan en su contra son más fuertes que sus explicaciones. Me da pena pero a partir de este momento usted queda a disposición de los miembros del CTI que lo conducirán a un lugar de reclusión".
Estas palabras, pronunciadas en tono grave y seguro por el fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia, Jesús Antonio Marín, sellaron la suerte, el jueves pasado, del ex director del DAS Jorge Noguera Cote.
Después de escuchar la drástica decisión judicial, el ex funcionario palideció, agachó la cabeza y solo atinó a preguntar: "Señor fiscal, ¿acaso mis explicaciones no fueron suficientes para evitar esta determinación?". Marín no respondió la pregunta y dijo a Noguera que tenía derecho a usar el teléfono para comunicarse con su familia.
Pocos minutos después, Noguera fue recluido en una de las celdas del búnker de la Fiscalía, mientras la noticia de su captura le daba la vuelta al mundo. De esta manera, se cerró el primer capítulo de un escándalo que ha envuelto a lo largo de los últimos meses al organismo que tiene bajo su responsabilidad la seguridad del Estado y que ha puesto en el ojo del huracán la Política de Seguridad Democrática del Gobierno.
Tras su forzoso retiro del DAS en octubre de 2005, Noguera fue acusado de diversos delitos, entre ellos celebración indebida de contratos, desaparición de antecedentes de paramilitares, asesinato de sindicalistas y nexos con las autodefensas. Esas sindicaciones lo obligaron posteriormente a renunciar al consulado en Milán, Italia, a donde había sido enviado por el presidente Álvaro Uribe por razones de seguridad.