Febrero 27 de 2007

Bola de nieve

Además de sus conversaciones con presuntos narcos, el senador Ciro Ramírez tendría que explicar el origen de sus votos en el Cesar.

EL 7 DE MAYO DE 2006, funcionarios judiciales de Estados Unidos recibieron la noticia de que en Santa Rosa, sur de Bolívar, había sido asesinado David Barbosa, conocido ganadero y padre de un diputado cesarense, cuya cara oscura sólo la conocían unos pocos con acceso a su expediente judicial en una corte de Florida.

Los funcionarios querían asegurarse de que se trataba del mismo hombre pedido en extradición y de que la noticia de su muerte no fuera una treta de la mafia para borrar su rastro, pues había evidencia de que trabajaba en el negocio de la cocaína para un grupo paramilitar del sur del Cesar.

Por eso, agentes de la DEA en Colombia lograron que el cadáver fuera exhumado y mediante la toma de huellas digitales verificaron su identidad.

Confirmada la muerte de Barbosa, siguió viva la historia de sus contactos y negocios. Y lo grave es que uno de ellos podría llevar al senador conservador Ciro Ramírez a darle explicaciones adicionales la Corte Suprema, que la semana pasada recibió de la Fiscalía pruebas de conversaciones suyas con presuntos narcotraficantes.

El episodio tiene que ver con el origen de los votos obtenidos por el congresista en las elecciones parlamentarias de 2006 en Aguachica, Cesar, una población que no figuró en su agenda de campaña pero donde Ramírez derrotó por amplio margen a otros caciques conservadores que, como Julio Manzur, han tenido influencia política. Y es aquí donde entra en juego el nombre de Barbosa, hombre influyente en Aguachica por el respaldo que recibía de las autodefensas,  y quien apoyó a Ramírez en la campaña de marzo de 2006. 

El apoyo de Barbosa a Ramírez fue, a su vez, el pago de un favor que Ramírez le hizo a la  hoy ex alcaldesa Irina Pérez, patrocinada por el extraditable. Pérez mantenía un enfrentamiento con David Simanca por los resultados de las elecciones a la Alcadía de Aguachica en 2003 en la que los dos quedaron empatados. Sin embargo, por una decisión del Consejo Electoral que ordenó anular algunas mesas de votación, la balanza se inclinó a favor de Simanca.

Pérez apeló y buscó entonces a Ramírez y ella asegura que el senador abogó en su favor  ante el  alto tribunal en el que tenía amigos. El fallo la favoreció y significó la salida de Simanca de la Alcaldía. Este desenlace, según fuentes consultadas por CAMBIO, desencadenó una guerra entre paramilitares y narcotraficantes que habían tomado partido por uno u otro candidato. Simanca, quien gobernó la mayor parte del período, contaba con el apoyo de los jefes paramilitares Jorge 40 y Juancho Prada, y fue asesinado el 26 de abril de 2006 en Aguachica. Barbosa, cabeza del sector que apoyaba a Pérez, corrió la misma suerte el 7 de mayo del mismo año. ¿Qué tanto sabía el senador Ciro Ramírez de estos enfrentamientos y de las relaciones de Barbosa con el narcotráfico y los paramilitares? La Corte Suprema podría verse en la necesidad de averiguarlo.  

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