Febrero 23 de 2007

Alta temperatura

Equipos de mala calidad, adquiridos mediante contrato adjudicado a dedo, ponen en riesgo la vida de los bomberos.

El viernes 24 de noviembre, uno de los más curtidos bomberos de Bogotá, Alexander Segura, murió por descarga eléctrica cuando intentaba rescatar el cuerpo de un operario que había caído sobre unos cables de alta tensión. Una descarga de 16.000 voltios le entró  al bombero por la espalda y en busca de polo a tierra calcinó su pierna derecha

Las autoridades lo atribuyeron a un accidente, pero conocedores del tema aseguran que buena parte de la responsabilidad le cabe a la mala calidad de los llamados equipos de línea de fuego.  "Si el traje hubiera tenido las condiciones dieléctricas necesarias habría podido salvarle la vida al bombero", le dijo a CAMBIO un experto en seguridad industrial.

Los equipos --chaquetones, pantalones, guantes, pasamontañas, botas y casco- fueron entregados por la Secretaría de Gobierno de Bogotá,  encargada del manejo del Cuerpo de Bomberos, en mayo del año pasado. Pero bomberos de las 17 estaciones de la ciudad han consignado las quejas sobre su mala calidad en por lo menos 30 cartas: cascos que se derriten con la sola radiación de las llamas, chaquetas y pantalones que se queman sin estar expuestos al fuego, tan solo con el calor y que se rasgan con facilidad.  "Sin haber llegado al lugar del fuego, el traje ya hierve y uno empieza a sentir que se quema ", asegura uno de los bomberos entrevistados por CAMBIO. 

El 13 de junio de 2005, un informe de algunos comandantes de bomberos dio cuenta de los problemas y anexó fotos de cascos y vestidos dañados. Dos meses después, la Oficina de Control Disciplinario de la Secretaría de Gobierno abrió una investigación (No. 379-06) sobre el contrato de 2.052 millones de pesos para la compra de esos equipos (380), un contrato que la Secretaría entregó a dedo a  a la firma Prodeseg -que luego subcontrató la confección de los equipos a la firma mexicana Fensa S.A.-, tras declarar desierta la licitación  013-05 porque los cinco proponentes que se presentaron no cumplían con los requisitos técnicos exigidos.

Por otra parte, según la investigación, el comité evaluador del contrato, compuesto por la abogada Carolina Suárez Cabeza y los bomberos Luis Alberto Castellanos, Manuel Ruiz Medina y Gabriel Álvarez Manosalva, no tuvo en cuenta las condiciones técnicas establecidas en el pliego y los equipos fueron comprados por catálogo. "Los equipos nunca fueron probados contra fuego -le dijo a CAMBIO un investigador-. Sólo conocieron muestras de la tela con la que supuestamente los iban a hacer".

En un informe que rindieron Suárez y  Álvarez Manosalva tras una visita a la planta de México por invitación de las dos firmas comprometidas, aseguran que el material  es de última tecnología y que la causa de los problemas denunciados es el mal uso que les dan los bomberos al exponerlos a temperaturas superiores a 250 grados centígrados.

Frente a estas denuncias, Suárez  asegura que " El contrato se entregó al mejor proponente, que los  equipos tienen  certificación internacional NSPA y que la muerte de Segura no tiene relación con la calidad de los equipos, pues entre las características solicitadas en el contrato no está la dieléctrica".

No obstante que son evidentes algunas irregularidades, la investigación duerme el sueño de los justos mientras los bomberos lo piensan dos veces antes de exponer sus vidas en un incendio.
 

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