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En un informe que rindieron Suárez y Álvarez Manosalva tras una visita a la planta de México por invitación de las dos firmas comprometidas, aseguran que el material es de última tecnología y que la causa de los problemas denunciados es el mal uso que les dan los bomberos al exponerlos a temperaturas superiores a 250 grados centígrados.
Frente a estas denuncias, Suárez asegura que " El contrato se entregó al mejor proponente, que los equipos tienen certificación internacional NSPA y que la muerte de Segura no tiene relación con la calidad de los equipos, pues entre las características solicitadas en el contrato no está la dieléctrica".
No obstante que son evidentes algunas irregularidades, la investigación duerme el sueño de los justos mientras los bomberos lo piensan dos veces antes de exponer sus vidas en un incendio.