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Serpa se demoró cuatro días en responder, pero el martes 20, además de quejarse por la declaración de Gaviria, anunció en carta al jefe liberal que renunciaría a la prescripción de su caso y pediría al Fiscal General que reabriera la indagación en su caso. Menos de 24 horas después, Gaviria produjo una nueva carta en la que, además de una mayor elaboración argumental que en el comunicado del 16, se destacaba el tuteo para dirigirse a Serpa.
"He visto que coincidimos en que el proceso 8.000 le hizo mucho daño al liberalismo. Como tú lo afirmas fue un hecho vergonzoso. Lo cometieron individuos y no el liberalismo. Es claro que entonces no se hizo un deslinde de responsabilidades. Eso fue un error histórico que hoy debemos enmendar."
¿Qué significa esa última frase? Lo explica una anterior en la misma misiva: "Que yo recuerde, nadie entonces diferenció entre las responsabilidades judiciales y las responsabilidades políticas". De hecho, el entonces presidente de la Cámara, Rodrigo Rivera, quien presidía el debate sobre si Samper debía o no ser llamado a juicio, pidió ese deslinde y fue derrotado por la mayoría samperista .
Gaviria fue más lejos en ese punto el jueves 22 en La W, cuando recordó que, tras la fuga de Pablo Escobar, él mismo asumió la responsabilidad política y se sometió a la evaluación de esa responsabilidad por parte de una comisión accidental creada en el Congreso. Además, el ex presidente citó el caso del canciller alemán Willy Brandt, quien en los años 70 dejó su cargo cuando los servicios de seguridad descubrieron que su Secretario Privado era espía de la Alemania comunista de entonces, la RDA.
¿Quiso decir Gaviria con esto que Samper debió haber renunciado? No necesariamente, aunque muchos podrían interpretar así la mención del caso Brandt. Más allá de ese punto, lo cierto es que, por primera vez, el Jefe del Partido Liberal deja por sentado que desde 1996, cuando Serpa y Samper fueron judicialmente exonerados, el juicio de responsabilidades políticas está pendiente. Y en ello, Gaviria fue apoyado por el grueso de los dirigentes liberales, no sólo Pardo y Rivera, sino también Cecilia López y, a su modo, Juan Fernando Cristo, mano derecha de Samper durante su gobierno, por años compañero de Serpa en su aspiración presidencial y hoy vocero de la bancada liberal en el Congreso.