El derrumbe de Noguera

Foto: Joana Toro

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Una de esas investigaciones, relacionada con el comportamiento irregular de Noguera en una operación de extinción de dominio de propiedades del comandante del bloque Tayrona de las Auc, Hernán Giraldo, en la Sierra Nevada de Santa Marta, desencadenó la orden de captura en su contra.

Según consta en el voluminoso expediente, en desarrollo de la Operación Ciclón, en 2003, el entonces director del DAS ordenó en forma sospechosa el regreso inmediato a Bogotá de  Sigifredo Puentes, entonces director de delitos financieros, quien había sido designado por la entidad para adelantar las ocupaciones al lado de la Policía y el Ejército.

Puentes cumplió la orden a regañadientes, pero se demoró en regresar a Bogotá. Por esa razón, Noguera, fuera de sus casillas, lo trasladó a la seccional del DAS en Arauca.

El episodio fue conocido en el círculo más cercano a Noguera en el DAS donde causó extrañeza, pero no trascendió a los medios de comunicación y mucho menos al Gobierno y a la Fiscalía.

La versión de Puentes fue confirmada a los investigadores por el ex jefe de informática del DAS Rafael García, quien ha insistido en diferentes declaraciones en la Fiscalía y en la Corte Suprema de Justicia que Noguera estaba al servicio de los  bloques Tayrona y Norte de las Auc, comandados por Hernán Giraldo y Jorge 40.

En los registros de ingreso de personas al DAS, la Fiscalía confirmó una versión de García en el sentido de que el enlace entre esas organizaciones al margen de la ley y Noguera era Álvaro Pupo Castro, primo de Jorge 40, quien hacía las veces de correo. Según el testimonio, Pupo viajaba a Bogotá y se reunía en el despacho de Noguera. En los libros de visitas de la dirección del organismo de seguridad, la Fiscalía encontró al menos nueve ingresos de Pupo entre agosto de 2003 y octubre de 2005.

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