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EN SEPTIEMBRE DE 2005, la Fundación Unión Americana de Educación Superior inauguró su sede de Bogotá en un viejo edificio de cinco pisos en la calle 57 con carrera 7ª, remodelado para albergar alumnos de cuatro programas tecnológicos. Pero el bullicio y el alto tráfico de estudiantes esperado por los vecinos del sector que se apresuraron a abrir negocios de Internet y fotocopias nunca se dio. Al fin y al cabo, según reportes de la Universidad al Ministerio de Educación, a finales de 2006 sólo tenía 97 alumnos .
Esto no tendría nada de raro tratándose de una universidad naciente, pero el problema es que esa institución, con sólo cuatro programas presenciales aprobados y 97 estudiantes, firmó convenios interadministrativos por 1.500 millones de pesos con ocho alcaldías locales de Bogotá, por intermedio del Fondo de Desarrollo de la Educación Superior, Fodesep, entidad cooperativa adscrita al Ministerio y de la cual la UA es asociada.
Pero además, este pequeño centro educativo está en el corazón de una serie de irregularidades detectadas en Fodesep entre 2004 y junio de 2006, y cuya responsabilidad recae hoy en la entonces gerente del Fondo, Catalina Acevedo, investigada por la Unidad de Delitos contra la Administración y Moral Pública de la Fiscalía.
Los manejos irregulares en Fodesep comenzaron a salir a flote el 16 de junio de 2006, gracias a una carta que el presidente del Consejo de Administración de la entidad, Juan Camilo Ruiz Pérez, envió a la Superintendencia de Economía Solidaria -encargada de vigilar al Fondo- en la que denunciaba malos manejos por parte de Acevedo.
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