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EL 19 DE NOVIEMBRE de 2006 fue un día especialmente agitado para la Justicia y el periodismo. Ese día, funcionarios de Inmigración del DAS retuvieron en el Aeropuerto Eldorado de Bogotá al corresponsal de la cadena venezolana de noticias Telesur, Freddy Muñoz Altamiranda, quien era requerido por la Fiscalía, que lo sindicaba de los delitos de terrorismo y rebelión.
El expediente, desarrollado por la Fiscalía 5ª seccional de Barranquilla, fue construido con base en testimonios y pruebas documentales que señalaban al comunicador como parte de un grupo de expertos en explosivos del frente 37 de las Farc y de haber participado en atentados contra la infraestructura eléctrica de la Costa Atlántica.
La captura produjo una enorme reacción en contra de la Fiscalía por parte de las directivas de Telesur y de algunas agremiaciones periodísticas que hablaron de censura y persecución a la libertad de prensa. Incluso, el presidente de esta cadena, Andrés Izarra, dijo que la captura de Muñoz "viene casualmente de Colombia, justo desde donde han venido los ataques más fuertes contra Telesur".
Dos meses más tarde, el 9 de enero, y luego de una ardua batalla jurídica en el Tribunal Superior de Bolívar, Muñoz recobró la libertad y la Fiscalía fue conminada a buscar más pruebas para sustentar el señalamiento. La ONG Reporteros Sin Fronteras aplaudió la decisión de la Justicia y aseguró que "resultaría curioso que se mantuviera la denuncia cuando no hay nada que avale las acusaciones de rebelión y terrorismo que pesan sobre el corresponsal de Telesur".
Cuando salió de la cárcel, el comunicador se fue lanza en ristre contra el Gobierno colombiano y aseguró en tono airado que "hay personas dentro del Estado que utilizan el poder para hacer montajes como este".