El amor es más fuerte

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Cuando la clientela llena el restaurante Tango Feroz, en la plaza de San Diego de Cartagena,  y los meseros no dan abasto para atenderla, Osvaldo Montes, no duda en echarles una mano. Casi todos los habituales del restaurante son amigos suyos y van allí no sólo para tertuliar, sino para disfrutar las delicias de una cocina que mezcla lo mejor de las gastronomías argentina y costeña.

Pero más allá de su presencia física, es inevitable encontrar el nombre de Osvaldo Montes en cada pared y rincón del restaurante, en afiches de películas europeas y latinoamericanas que llevan su nombre, justo después de dos palabras que lo dicen todo:  Música original. Es entonces, cuando los que no lo conocen descubren quién es, en realidad, ese atento anfitrión con acento porteño.

Nacido en Buenos Aires, antes de ese ascenso como espuma que ha vivido su compatriota Gustavo Santaolalla -nominado al Óscar por la música de Babel-, Montes ya había dejado en alto su nombre entre los creadores internacionales de música para cine. Desde 1980 ha hecho la música para más de 70 obras de teatro, cine, televisión y documentales. Ganó renombre como compositor en Francia y luego, de regreso a su país, se convirtió en el consentido de destacados realizadores como Eliseo Subiela, Héctor Olivera y Marcelo Piñeyro, entre otros. Imposible no recordar algunas cintas que llevan su impronta sonora: Plata quemada, El lado oscuro del corazón, Cenizas del paraíso y, por supuesto, Tango feroz, el filme que le da nombre a su restaurante y que es una cinta de culto que recupera la historia de José Alberto Iglesias, Tanguito, uno de los padres del rock argentino.

Pero ¿por qué un músico que ha vivido en varias ciudades de Canadá, Estados Unidos y Europa, que tiene ciudadanía argentina, canadiense e italiana, y que ha asistido a todos los festivales internacionales de cine para presentar su música en vivo, terminó convirtiendo a Cartagena en su centro de operaciones? La respuesta puede encontrarse parafraseando el emblemático tema que canta el protagonista de Tango feroz: El amor es más fuerte.
Su primera esposa es colombiana y de su mano visitó San Andrés, donde sintió que podría pasar buena parte de su vida en el Caribe. "Un par de días allí fueron suficientes para saber que vivir en San Andrés era imposible -cuenta-.

Entonces me sugirieron que conociera Providencia". Quedó enganchado. Compró una propiedad en esa isla y trabó amistad con varios colombianos, como el pianista Óscar Acevedo y el director de cine y teatro Jorge Alí Triana, amistades que fueron clave para que su nombre empezara a colarse también en el cine nacional. Compuso la música para Bolívar soy yo, de Triana y para Sin Amparo, la última película de Jaime Osorio, quien falleció hace algunos meses.

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