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A mediados de febrero de 2006, el ex sacerdote Bernardo Hoyos estaba recluido en la cárcel de El Bosque y el alcalde de Barranquilla, Guillermo Hoenigsberg, acababa de ser confinado en la sede del Das por orden de la Fiscalía.
Por aquellos días Hoyos y Hoenigsberg estaban distanciados y era inevitable que desde sus lugares de reclusión observaran el desarrollo de los comicios electorales de marzo siguiente, en los que serían elegidos nuevos senadores y representantes a la Cámara.
No obstante, Hoyos decidió que no podía ser un espectador más de la contienda electoral y optó por limar sus diferencias personales y políticas con Hoenigsberg. De paso trataría de convencerlo de impulsar la candidatura de Antonio Peñalosa Núñez al Senado y de María Lara Manga, a la Cámara, ambos del Polo Democrático Alternativo.
Para cumplir estos dos objetivos, Hoyos se las arregló para ingresar una videocámara al centro de reclusión con la idea de grabar un mensaje para Hoenigsberg. En tono mesurado y por espacio de 14 minutos, Hoyos habló de la necesidad de iniciar "un trabajo serio para que en el debate electoral del 12 de marzo arrasemos a los destructores del país y de la ciudad y del departamento y de la costa". Luego se refirió en términos descalificadores a los congresistas Mauricio Pimiento, Dieb Maloof, Álvaro Araújo y Armando Benedetti (ver recuadro).
No obstante, el mensaje reconciliador del ex sacerdote no tuvo respuesta alguna de parte de Hoenigsberg y ello lo enfureció aún más. A lo largo del año pasado los dos políticos barranquilleros tuvieron varios acercamientos informales que empeoraron las cosas. "Lo llamaba a la Alcaldía y no estaba, le marcaba al celular y no contestaba, lo llamé varias veces a la casa y tampoco aparecía el traidor. Al final no lo llamé más y mi intención era decirle a él que ya yo estaba enterado de todo".