El experto en temas de seguridad analiza los alcances y consecuencias de la carrera armamentista en América Latina.
1. ¿Cuál es el balance para Colombia de la reunión del Consejo de Defensa de Unasur?
Agridulce. Por una parte se refuerza la sensación de aislamiento colombiano y se hace notoria la reducción del margen de maniobra. Esto hace que en el debate interno no se perciban alternativas al acuerdo con EE.UU. Y, por la otra, se ganó al dejar claro que el Consejo no examinará el problema si no incluye el conjunto de las amenazas a la seguridad regional.
2. ¿Qué desempeña el Consejo de Defensa en estos momentos?
Se limita a un encuentro para ventilar diferencias. Pero Unasur no tiene ni una arquitectura institucional, ni una tradición establecida para operar. Las decisiones deben tomarse por consenso, y en las condiciones de la política regional esto no se ve posible.
3. ¿Están superados los problemas de Colombia con los vecinos debido al acuerdo con EE.UU.?
No solo no se han superado sino que se han ahondado.
4. ¿Es comparable el acuerdo de Colombia y Estados Unidos con los de Venezuela y Rusia y el de Brasil con Francia?
El acuerdo de Colombia con los Estados Unidos es diferente a la política armamentista de Venezuela y de los acuerdos brasileños con Francia. Venezuela se arma más allá de lo razonable e introduce un desequilibrio de poder militar en la región que sólo afecta de manera inmediata a Colombia. Esta, a su vez, profundiza la dinámica impuesta desde hace años por la política antidrogas de los Estados Unidos. Brasil está en otro juego: debe reponer equipos obsoletos hasta salir de servicio y tener músculo militar si aspira a ser potencia regional y miembro del Consejo de Seguridad de la ONU. Y le aparecieron necesidades de defensa naval por los descubrimientos petroleros en su mar patrimonial.
5. ¿Cómo se explica la carrera armamentista en el continente? ¿Cuáles son los países más involucrados en ella?
Los más involucrados son Chile y Venezuela. Ambos tienen diferendos que responden al molde clásico de los conflictos interestatales. Chile, en palabras de uno de sus jefes militares, "aspira a administrar la paz en su vecindario", un eufemismo para referirse al "si quieres la paz, prepárate para la guerra". Lo ideológico también despierta desconfianzas como factor de desorden, interferencia y agitación en el vecindario.
6. ¿Quién es el enemigo que justifica la compra de armas?
Es construido a partir de visiones ideológicas. La percepción venezolana tiene mucho de las secuelas de la guerra fría: si se hace una revolución sobrevendrá un castigo imperial. Esta percepción oculta que en el pasado había intereses de geopolítica que afectaban a las superpotencias y hoy no. El resto es parte de la profecía que se cumple a sí misma: el armamentismo, las relaciones con Estados 'forajidos' y las "huidas hacia adelante" que llevan a todo aquel que se defiende a ser agresivo.
7. ¿Hay riesgos de guerra en América Latina?
Si se miran con calma los problemas de los Estados latinoamericanos, no hay razón para dejar de ser la región más pacífica del mundo en términos de conflictos externos. Pero el hecho de tener un esquema estatal decimonónico, sin mecanismos de defensa colectiva o cooperativa, lleva a los clásicos dilemas de la seguridad que se plantean los Estados que dependen de sí mismos para sentirse seguros. Yo me armo, tú te armas... Al final, todos estamos más inseguros.
8. ¿Cuál es el significado estratégico de las armas que le ha comprado Venezuela a Rusia?
Se encuentra en las disputas ruso-norteamericanas por la región petrolera de Asia central y por las rutas de los oleoductos. El Caúcaso y el Caribe se encuentran en un juego de "si tú metes tu mano en mi patio, yo la meto en el tuyo". Es una simplificación, pero puede verse cómo se entroncan Tbilisi y Caracas en ese juego.
9. ¿Es real la amenaza de Estados Unidos contra Venezuela como para justificar su compra de armamento?
La única amenaza norteamericana a Venezuela se concretaría si se pone en peligro el seguro energético que Venezuela representa para USA. Pero más allá de esto no se ve peligro de intervención.
10. ¿Está preparada Colombia para una confrontación militar internacional?
Colombia no tiene un establecimiento militar pensado para conflictos externos. El tamaño de su fuerza terrestre, el territorio y el aprestamiento para el combate, le pueden dar ventajas defensivas. Pero deberá plantearse el problema de transformar un dispositivo antiguerrillero en uno de disuasión estratégica.