Empeñado en construir una alternativa política independiente analiza el panorama electoral de 2010.
1. ¿La salida de Martha Lucía Ramírez es la confirmación de que los 'quíntuples' iban a ser flor de un día?
Creo que Martha Lucía transformó el pesimismo en impaciencia cuando nos dimos un mes para definir reglas de juego con Fajardo, Garzón y Peñalosa. Juntar gente distinta a pensar en un proyecto político para mediano y largo plazo no es fácil, más aún cuando las condiciones para que los independientes hagan política se han endurecido. Pero lo cierto es que nuestros equipos de trabajo se pusieron de acuerdo muy rápido sobre temas esenciales: no a las armas, no a la corrupción y manejo ético de lo público. Sobre estos puntos deberíamos seguir trabajando, pero eso depende de las convicciones de cada uno.
2. Parece que los 'quíntuples', hoy cuatrillizos, van para trillizos porque Fajardo como que también se va.
Aunque la puerta para los independientes está cerrándose, Fajardo cree que él alcanza a pasar. Pero pensando con humor negro diría que los independientes están en vías de extinción.
3. Garzón dice que es necesaria la convergencia de fuerzas políticas con ideas afines para enfrentar al uribismo, porque ningún candidato de partido puede ganarle a Uribe o a su candidato. ¿Comparte esa idea?
Nos enfrentamos a la gran capacidad de Uribe para aglutinar y, gústenos o no, esa capacidad se refleja en la opinión y en las votaciones. Por eso tenemos que trabajar para aglutinar sin transitar por los 'atajos' que ha utilizado el Presidente.
4. ¿Cómo hacerlo?
Con un esfuerzo de creatividad, inventiva y generosidad para responder a las ilusiones individuales. De lo contrario, Uribe está reelegido. Por eso hay que evaluar quiénes dentro del espectro no uribista pueden hacerle frente al uribismo.
5. ¿El proyecto de ustedes se define como antiuribista?
Pues claramente no es uribista. Creo que ninguno de nosotros renunciaría a estar en el escenario electoral por el simple anuncio de que Uribe va a ser candidato. Todos nos oponemos a una segunda reelección y a una reforma constitucional para habilitarla. Uribe violó esa regla de oro de la democracia que no está escrita en la Constitución y que dice que nadie puede cambiar las reglas de juego para sí mismo. Y como en ninguna parte dice que solo vale para él, a futuro podemos tener gobernantes de orientación política distinta o de grado de éxito diferente que quieran hacer lo mismo, y no vamos a tener cómo frenarlos.
6. ¿Si el referendo se muere, ya hay voces que alertan sobre la posibilidad de que Uribe dé un golpe de opinión, un golpe de Estado. ¿Lo cree capaz de hacer algo así?
No me lo imagino pero la sola sugerencia me disgusta. Es como amenazar con que contaría con la participación popular para hacer cosas irregulares. Ojalá no aparezcan pretextos narrativos como la intensificación del conflicto con países vecinos. Con un presidente popular y una credibilidad baja en las instituciones, se cierra la puerta de las reacciones normales de la sociedad frente a las crisis.
7. A propósito, ¿cree que la intensificación del conflicto con Ecuador y Venezuela podría derivar en una confrontación armada?
No. Creo que el realismo económico prevalece sobre las emociones de los gobernantes y que las tres sociedades no tienen el argumento heroico ni la valentía nacional como para causarse daños aún mayores a los que ya están causándose.
8. Volvamos al tema electoral. Si Uribe no participa, ¿a quién ve recogiendo sus banderas?
Dentro del uribismo hay un tema de ecología que puede complicarles las cosas a sus candidatos y debilitarlos porque sobre ellos va a haber una especie de presión si la gente dice "preferimos al original". A los uribistas los van a medir con el mismo metro con que miden a Uribe. La gente no va a buscar el cambio sino la continuidad y eso es contraproducente para ellos.
9. ¿A qué atribuye que mucha gente no quiera o no pueda hacerse a la idea de una Colombia sin Uribe?
Creo que hay aspectos por los que, hasta gente como yo, va a sentir nostalgia. Admiro de Uribe su capacidad de no dejar cabos sueltos pero la democracia significa rotación, y los ciclos, por más exitosos que parezcan, tienen un fin.
10. Después de Uribe, ¿qué?
El imperio de la Constitución. Todos debemos respetarla.