1. ¿Qué opina de la insistencia del Gobierno de, por quinta vez, querer penalizar la dosis mínima de droga, despenalizada por la Corte Constitucional en 1994?
Es una estrategia equivocada. El Gobierno ha pecado y sigue pecando por no abordar la drogadicción como un problema de salud pública, tal como lo hacen Inglaterra, Alemania y España. Antes que represión necesitamos prevención y educación.
2. El Presidente ha dicho que el proyecto no pretende meter a los drogadictos a la cárcel...
No importa si los mete o no a la cárcel. Lo terrible es que judicializa a los enfermos, pues un adicto es un enfermo que debe ser ayudado y no apresado o retenido. Si los menores de edad son los que más están consumiendo, imagínense la clase de sociedad que va a ser esta si van a ser judicializados por un tribunal que debe determinar quién es adicto y quién no. Eso se parece a la Santa Inquisición.
3. ¿Por qué un uribista triple A como usted se opone a un proyecto que el Presidente parece haber convertido en una cuestión de honor?
Tengo autoridad porque soy una persona rehabilitada. La educación es la clave, no tribunales que son copia de uno que funciona desde hace 12 años en Chile sin éxito. Paradójicamente, ese país es el que más consume cocaína en América Latina. Volver a penalizar la dosis mínima ataca el último eslabón de la cadena pero no el negocio del narcotráfico como tal.
4. El Gobierno dice que busca impedir que usen a los jóvenes para vender la droga...
Muchas de las cosas que busca el Gobierno con el proyecto están en la Ley 745 de 2002, que penaliza a quienes consumen delante de niños o promueven el consumo y la venta de droga. A los que hay que meter a la cárcel es a los jíbaros, a los traficantes. Las autoridades pueden hacerles seguimiento y llegar hasta las 'ollas', capturar a los que venden a la salida de colegios o escuelas... Hay que hacer campañas de prevención y educación para que los niños que compran droga no lo hagan.
5. ¿Por qué tanta insistencia del Presidente en la penalización, en contravía de tendencias internacionales?
Porque es muy popular en la sociedad. La gente mira con más desprecio a un drogadicto que a un paramilitar o a un guerrillero. En el imaginario de la gente el drogadicto de parque es el que roba y viola, y cree que con penalizar el consumo eso se va a acabar.
6. El Presidente sostiene que desde la despenalización de la dosis mínima, además de productor, Colombia se convirtió en consumidor...
Aclaro que no estoy promoviendo el uso de droga, y es mentira que por culpa de quienes defendemos la despenalización se haya incrementado el consumo. La drogadicción no es un negocio, el narcotráfico sí. Aquí lo que ha pasado es que el Estado nunca ha tenido entre sus prioridades combatir el consumo porque ha operado sobre la base de que Colombia es un país productor y no consumidor, y por eso abandonó su función de prevenir mediante políticas audaces.
7. La percepción que hay es que cualquiera puede consumir droga donde le da la gana...
Esa es una tergiversación de la realidad. Los argumentos del Gobierno para defender el proyecto son los de un Estado policivo. El Estado no puede fungir de papá porque, entre otras cosas, tendría que penalizar también el consumo de alcohol y cigarrillo, que producen adicciones y están asociados a altos índices de mortalidad, lo mismo que el consumo de grasa porque contribuye a la obesidad...
8. Haciendo de abogado del diablo, ¿no es función del Estado velar por el bienestar de los ciudadanos?
Claro, pero con políticas de salud pública. Lo que es el colmo es que un gobierno crea que tiene derecho y autoridad para moldear a sus ciudadanos en función de una personalidad perfecta. Si una persona quiere consumir droga, que lo haga siempre y cuando no atropelle los derechos de terceros. El Estado debe respetar el derecho de los ciudadanos de determinar su futuro e incluso de decidir sobre el final de su existencia -derecho a la eutanasia.
9. Usted dice ser una persona rehabilitada. ¿Cómo lo hizo?
El apoyo de mi familia y mi voluntad fueron la clave. Lo más difícil para un adicto es saber que tiene un problema, aceptar que lo tiene y después poner la cara para decírselo a la sociedad.
10. ¿Legalizar la droga es el camino?
Sí, pero Colombia no puede liderar el tema porque quedaría como un paria ante el mundo por la doble moral que existe sobre el mismo.
¿QUIÉN ES ARMANDO BENEDETTI?
Nacimiento: Barranquilla, 1967.
Estudios: Comunicación Social, Universidad Javeriana.
Cargos: senador, representante, concejal de Bogotá.
Pasatiempos: tenis.