1. ¿Qué debería celebrarse en el Bicentenario?
Más que celebración, me gusta la palabra conmemorar porque tiene implícito el concepto de activar la memoria para hacerla colectiva. Así que lo que debemos ver es como dos momentos, 1810 y 1819, están ligados a nuestro presente y nos proyectan al futuro. No es solo recordar, es ver cuáles fueron las promesas incumplidas y si debemos hacer algo para que se cumplan y sean vigentes.
2. ¿Por qué la asociación de la Independencia con un florero roto?
Toda nación necesita mitos fundacionales, pero estos no deben quedarse detenidos en el tiempo, ni repetirse siempre de la misma manera, que es lo que sucede con la anécdota del florero de Llorente. Por eso la responsabilidad del Museo es renovarlos en relación con los diversos sentidos, que cada grupo social los interprete en los diversos momentos.
3. ¿Cuáles son los principales mitos que quiere revaluar el Museo?
El mito puramente anecdótico. El del florero así como que la historia la han hecho los próceres, cuando en realidad ha sido construida en medio de tensiones entre minorías, grupos étnicos y en otras geografías. Y por último, sin desconocer el 20 de julio, debemos darle relieve a otros gritos de independencia y a movimientos y actitudes de autonomía.
4. ¿Cuál es el propósito detrás de este cambio?
Ver cómo el pasado nos ayuda a pensar el presente. La independencia es algo cotidiano para cada individuo. Ser independiente no solo se relaciona con el Estado-nación sino con las necesidades religiosas, afectivas y políticas.
5. ¿De qué sirven las revaluaciones si los textos escolares siguen perpetuando mitos?
La idea del Museo es ser punto de encuentro y permitir a esos ciudadanos en formación que participen y reconstruyan los héroes a partir de sus propios interrogantes. Partir de una educación que incluya el diálogo y que ponga en evidencia los interrogantes del otro. No se trata de aceptar discursos y criterios que vienen de instancias que creen tener el saber.
6. ¿Con las revaluaciones, se hace visible el lado oscuro de Bolívar?
Buscar un lado oscuro y uno claro es maniqueo. No se trata de nombres propios sino de procesos de conflicto y cambio. La Independencia no la hizo Bolívar solo, la hicieron cientos de seres humanos. Al hablar solo de los próceres parecería que los otros individuos no son capaces de grandes hazañas.
7. ¿Quiénes se han quedado por fuera de la historia oficial?
Las minorías, el pueblo mismo, los grupos indígenas, los afrocolombianos. Ellos podrían ser héroes menores. Para el caso de Santa Fe de Bogotá tenemos, por ejemplo, a José María Carbonell, quien incitó al pueblo a participar, pero de él no hay iconografía.
8. ¿Qué libro de historia de Colombia no debería leerse?
No creo que se trate de dejar de leer libros de historia. Lo importante es releerlos siempre en clave de presente para poder determinar qué queda, qué es revisable y qué vacíos deja. El ejercicio no es solamente reescribir una historia, sino revaluar lo escrito, tener una mirada crítica de esos registros.
9. ¿Qué estamos repitiendo hoy de los comienzos del siglo XIX?
Podemos pensar que somos independientes en términos políticos, pero ser independiente en 1810 era diferente a serlo en 1910 o en 2000. 1810 deja unas promesas y unos legados que debemos ver si están resueltos. Habernos independizado no significa que sigamos siendo independientes. Hoy podemos preguntarnos si no estamos dependiendo demasiado de circunstancias externas como la caída de las bolsas.
10. ¿Por qué cambiarle el nombre al Museo del 20 de Julio por el de Museo de la Independencia?
Porque cambia el concepto de lo que busca el Museo en torno a las conmemoraciones del Bicentenario. El Museo centraliza solo una fecha, que desconoce otros momentos importantes en el ejercicio de la Independencia.
¿QUIÉN ES DANIEL CASTRO?
Nombre: Daniel Castro Benítez
Nacimiento: agosto, 1960
Estudios: Artes Plásticas, U. Tadeo Lozano; maestría en Historia, Universidad Nacional.
Cargos: director Casa Museo Quinta de Bolívar y del Museo del 20 de Julio; director de Educación del Museo Nacional.