'Uribe no ha hecho mucho por el campo': Juan Manuel Ospina

Foto: Claudia Rubio / El Tiempo

CAMBIO: ¿Cómo se explica que en Colombia hayan aumentado tanto los precios de los alimentos?

JUAN MANUEL OSPINA: Hay factores coyunturales que inciden en la evolución actual de los alimentos y uno de ellos es el aumento del precio de los cereales en la economía mundial.  Más allá está el hecho de que el país tiene fallas en su estructura productiva rural: un corazón con un grado relativo de desarrollo y la gigantesca periferia que apenas se ha ido incorporando a la productividad.

¿Qué responsabilidad le cabe al Gobierno en la carestía de los alimentos y el aumento de la inflación?

Al Gobierno le hace falta establecer políticas que apoyen de manera directa la producción de la canasta básica alimentaria. Se ha preocupado más por la pérdida de ingresos de los sectores exportadores dominantes por efecto de la revaluación que por el costo de vida, que ha querido endilgárselo exclusivamente a la Junta Directiva del Banco de la República, como si la inflación dependiera únicamente de fenómenos cambiarios.

¿El Gobierno subsidia a los sectores exportadores en detrimento del abastecimiento interno de alimentos?

Sí, sobre todo porque sectores exportadores como los floricultores y los bananeros tienen alta influencia en el Gobierno.

En este escenario de crisis mundial de alimentos, ¿qué debería hacer el Gobierno?

Esta crisis rompió el mito neoliberal de que la seguridad alimentaria era cosa del pasado. La seguridad nacional está ligada a la seguridad alimentaria y esta no la puede entregar el Gobierno a terceros países, porque apenas estos ven una amenaza lo primero que hacen es cerrar sus mercados. Colombia tiene que recuperar su capacidad de abastecimiento con prioridades.

La FAO dice que la crisis alimentaria se debe a la producción de biocombustibles. ¿Está de acuerdo?

No. Decir, como dijo el relator de la ONU en cuestiones alimentarias, que los biocombustibles son un crimen contra la humanidad, es una aberración. Hay que mirar las circunstancias de cada país. Por ejemplo, para la agricultura tropical con abundancia de tierras, como la de Colombia, abre la oportunidad de aprovechar zonas en la Orinoquia que hoy son de ganadería hiperextensiva -por cada siete u ocho hectáreas hay una cabeza de ganado-, donde pueden habilitarse áreas para la producción de biocombustibles.

Pero eso requiere grandes inversiones para hacer productivas esas tierras...

El concepto de tierras malas prácticamente desapareció. Cuando hay sol y agua los nutrientes se proveen. Hoy, el motor de la agricultura brasileña está en El Cerrado, que es como nuestros Llanos Orientales: sabanas ácidas tropicales. Allí fue construida Brasilia. Con planificación adecuaron la infraestructura, llevaron población... Es lo que tenemos que hacer aquí para que los campesinos no se vayan a las ciudades o a la selva a sembrar coca por falta de oportunidades.

Si hay ejemplos como ese, ¿por qué cree que el ministro Andrés Felipe Arias no ha hecho algo en esa dirección?

El Ministro tiene que salir del cortoplacismo de sus afanes políticos y dejar de pelear por la revaluación del peso. Las preocupaciones sobre elecciones y reelecciones lo tienen despistado y casando peleas innecesarias. Se necesita es un Ministerio con capacidad de mirar hacia adelante y que no tenga solo políticas defensivas y reactivas frente a los aspectos negativos de una coyuntura internacional.

¿Por qué no se ha hecho una verdadera reforma agraria?

Porque el campo nunca ha tenido la importancia que merece. No hemos hecho reforma pero los paramilitares hicieron una contrarreforma a sangre y fuego, y se quedaron con millones de hectáreas de las mejores tierras. Ahora se necesita un Estado fuerte que las recupere puesto que son muy productivas y están subutilizadas.

¿Cómo hacer para que los campesinos que llegan a las ciudades regresen a su tierra?

Cuando fui secretario de Gobierno de Bogotá hicimos encuestas y el 56 por ciento dijo que no se devolvía ni 'por el diablo'. Así el presente en la ciudad sea horrible, se quedan por las expectativas de futuro, como el estudio de los hijos.

¿Le conviene al campo otra reelección de Uribe?

La paradoja es que el Presidente, que tiene tanta cercanía personal, patrimonial y política con el campo, no le deja un saldo positivo. Aparte de apoyar a grandes empresarios, el Gobierno no ha hecho mucho. La permanencia del Presidente en la Casa de Nariño no le augura mucho futuro al campo. 

¿QUIÉN ES JUAN MANUEL OSPINA?

Ex presidente de la Sociedad Colombiana de Agricultores, hizo parte de la comisión técnica convocada por el Gobierno para analizar el controvertido caso de las tierras de Carimagua.

Nacimiento: Medellín, 1946.
Estado civil: casado, un hijo.
Estudios: Economía, Universidad de Antioquia; estudios de posgrado en Planificación y Desarrollo Rural y en Historia Económica en París.
Cargos: secretario de Gobierno de Bogotá (2004-2007); senador, presidente de la SAC y del Consejo Gremial Nacional.
Idiomas: inglés y francés.
Pasatiempos: cocina y equitación.

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