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Estado y menos cuando dice que Carlos Náder, quien me amenazó y es su amigo, es "simpático y gracioso". No confío en la mano del presidente Uribe ni en su política de seguridad democrática. Vengo a cumplir mi trabajo y para hacerlo estoy dispuesto a ofrecer mi vida.
¿Cómo ve el gobierno de Uribe?
Frente a todo lo que ha pasado en este gobierno, el Proceso 8.000 puede ser de menor envergadura. Lo que pasa es que Uribe tiene ventajas: existe el presidente Hugo Chávez, peligroso dentro de la visión geoestratégica de Estados Unidos, y una sociedad, cansada de los abusos de la guerrilla, que siente cierta simpatía por el paramilitarismo y que piensa que en función de la guerra es posible transgredir ciertas normas. Eso ha hecho que muchas cosas se vuelvan tolerables y que la gente siga viendo a Uribe como una esperanza.
¿Cómo explica la popularidad y el apoyo al Presidente?
Porque hoy la noticia no es lo que la gente quiere ver y por eso el ejercicio independiente del periodismo no es bien visto. Es increíble que ante las relaciones del Presidente con personajes cercanos a los paramilitares, el malvado sea el que las denuncie. El compromiso del periodista es con la verdad, no con la popularidad.
¿Le reconoce algo bueno al Gobierno de Uribe?
Ha logrado una recuperación importante de la seguridad en algunas zonas, y eso ha traído crecimiento económico. Pero los periodistas no estamos para hacer loas.
¿Qué piensa del ejercicio de la prensa frente al Gobierno?
Hay realidades estructurales que benefician a Uribe que no son culpa de él: cuando Samper era presidente había 12 noticieros y hoy hay dos canales privados y tres noticieros independientes; había dos diarios de circulación nacional y hoy solo queda El Tiempo. Antes, la prensa era más diversa, hoy, los dueños de los medios caben en una mesa de bridge. Para colmo de males, buena parte de esos medios no tienen al periodismo como su única base sino que poseen industrias que se benefician con decisiones del Gobierno. Para los canales las noticias perdieron importancia y pasaron a ser algo que sucede entre una telenovela y un reality.
¿Cómo ve a la oposición?
Hay mucha mediocridad y mucha inconsistencia. Admiro al senador Petro por su trabajo en el Congreso, pero encuentro inexplicable que después de denunciar a congresistas como Álvaro García Romero y Álvaro Araújo por sus nexos con el paramilitarismo, termine haciendo alianzas con sus grupos para escoger magistrados del Consejo Nacional Electoral. Manejando por el carril de la izquierda también uno ve prácticas politiqueras. Y al Partido Liberal lo veo confundido. A pesar de los errores, respeto a la oposición porque lo único peor que una oposición mediocre es no tener oposición.