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CAMBIO: ¿Se veía usted como director de la Policía tan rápido?
ÓSCAR NARANJO: No. Creo que el tiempo se adelantó cinco años, no solo para mí sino para una generación de policías que llegó a llenar un espacio que no estaba previsto.
¿Qué opina de los señalamientos de Salvatore Mancuso contra el general Serrano y otras altas personalidades del Estado?
Me da temor que unas verdades a medias produzcan destrucción e injusticia. En el caso de la Policía yo estuve cerca del general Serrano y puedo dar fe de que Mancuso incurre en equivocaciones sustanciales. Es falso que en el rescate de Juan Carlos Gaviria la Policía haya establecido un nexo con Orlando Henao, El hombre del overol. Eso solo está en la imaginación del señor Mancuso.
¿Por qué su relación pasó de una desconfianza moderada de parte del Presidente a la luna de miel actual?
La relación con el Presidente está fundada en resultados, efectividad y en el cumplimiento de la ley. Mientras produzca resultados será buena y si pasa lo contrario será mala.
Muchos coinciden en que hoy por hoy, después del Presidente, usted es el hombre más poderoso del país. ¿Se ve así?
No. Soy un humilde servidor público lleno de responsabilidades y con capacidad institucional para atender problemas que angustian a la comunidad. Mi deber es atender a todos los colombianos: desde el más humilde hasta el más encumbrado.
Usted llega a la dirección de la Policía tras la abrupta salida de 12 generales. ¿Qué tanto afecta este hecho la estructura de la institución?
Reconocemos que una descapitalización de generales es un tema delicado, pero es cierto que negarles la oportunidad a las nuevas generaciones es un gran error. Esperamos que el grupo que queda en la estructura de mando madure rápido, empezando por mí.
¿Qué opinión le merece que el escándalo que les cuesta el cargo a tantos generales haya ocurrido justo en la Dirección de Inteligencia, creada por usted hace más de 10 años?