En Costa Rica, la candidata del partido de Óscar Arias es la favorita en las elecciones

Laura Chinchilla (der). Fotos: Reuters y Efe

Para cerrar su campaña a la Presidencia de Costa Rica, Otto Guevara, candidato del Movimiento Libertario (ML, derecha, de oposición) usó una escoba nueva. Al final de su discurso, la empuñó con fuerza y dijo: "La escoba vieja no barre los problemas de este país. Vamos a barrer todos los problemas que tiene Costa Rica".

Aunque Guevara se ha aprovechado de la creciente sensación de inseguridad de los costarricenses por el aumento en la cantidad de delitos, y aunque ha sorprendido con imágenes como la de la escoba, no logra ubicarse primero en las encuestas que aseguran que por primera vez llegará una mujer al Palacio Presidencial. Si todo sale como los sondeos predicen, Laura Chinchilla reemplazará en el cargo a Óscar Arias -Premio Nobel de Paz en 1987- y el Partido Liberación Nacional (PLN) seguirá dominando la vida política del país más desarrollado de Centroamérica, como lo ha hecho durante las últimas seis décadas.

Politóloga moderada, de 50 años, ex vicepresidenta y ex ministra de Seguridad y de Justicia de Arias, la gran incógnita ahora es si Chinchilla podrá conseguir más del 40 por ciento de los votos que necesita para evitar una segunda vuelta. A Chinchilla, que según la última encuesta recibiría el 44 por ciento de los sufragios, le siguen Guevara -un empresario y abogado educado en Harvard que por tercera vez trata de llegar a la Presidencia-, con el 30 por ciento de los votos; y Ottón Solís, del Partido Acción Ciudadana (PAC, centroizquierda), que recibe el 15 por ciento en los sondeos. Solís -un desencantado del PLN, en donde militó- perdió la Presidencia en el 2006 por escasos 18.000 sufragios ante Arias. Los otros seis candidatos no tienen ninguna opción.

Lo que preocupa a Chinchilla es que mientras ella se ha mantenido en el mismo porcentaje durante los últimos meses, Guevara -que pretende dolarizar la economía, reducir el tamaño del Estado y acabar con los monopolios estatales que aún quedan en Costa Rica- pasó de tener un respaldo del 19,5 por ciento en diciembre, al 30 por ciento que registra ahora.

La campaña más aburrida

En un periodo de crisis económica que ha socavado el crecimiento de los últimos años -el PIB se contrajo en el 2009 por primera vez en casi tres décadas-, los candidatos han hecho ambiciosas y atractivas propuestas en las que se comprometen a generar empleo atrayendo inversiones, a fortalecer las pequeñas empresas y a reducir los impuestos. Sin embargo, para los analistas, esta campaña electoral pasará a la historia del país por ser una de las más aburridas. "La campaña es aburrida, insípida, lamentable", se queja el politólogo Jaime Ordóñez. Según él, "la desideologización" de los partidos políticos es la causa de que no haya debates sobre "modelos de Estado" y de que los candidatos prefieran centrarse en "temas puntuales" y solo propongan "ideas superficiales".

Ni el ML de Guevara ni el PAC de Solís han estado nunca en el poder, pues son partidos jóvenes, y han dejado muy claro que no seguirán la senda del PLN en los temas clave. En todo caso, no será fácil para ellos llegar ahora a la Presidencia, pues todos los sondeos afirman que una mujer, calificada por sus más cercanos colaboradores de fuerte y decidida, podría hacer historia en Costa Rica.