De no presentarse una sorpresa de último momento, la izquierda uruguaya, liderada por el septuagenario ex guerrillero José 'El Pepe' Mujica, se apuntará este domingo su segunda victoria presidencial consecutiva y permanecerá en el poder por otros cinco años. Tras una primera vuelta en la que resultó ganador, aunque sin más del 50 por ciento necesario para ocupar la silla presidencial, todas las encuestas en ese país le otorgan una ventaja de entre 8 y 10 puntos porcentuales frente a su rival y ex presidente Luis Alberto Lacalle, del Partido Nacional (derecha).
En la probable victoria de Mujica, un granjero de 74 años con aire de abuelo bonachón, hay elementos políticos para estudiar, aparte de que sería el mandatario de mayor edad en acceder al máximo cargo en ese país. En primer lugar, durante los años sesenta hizo parte del movimiento guerrillero Tupamaro, al tiempo que trabajaba en su chacra (granja). Luego, cuando la Policía dio con su paradero, huyó a la clandestinidad. Fue herido de bala en seis oportunidades, apresado en cuatro ocasiones y pasó 15 años de su vida en prisión. Su última detención duró 13 años, entre 1972 y 1985. Tras el retorno a la democracia en ese país salió en libertad, beneficiado por una amnistía, y emprendió un largo camino en el campo político, sin abandonar su vida de granjero.
Izquierdista moderado
Su perfil de izquierdista moderado -dice admirar al presidente Luiz Inácio 'Lula' da Silva- y su discurso directo y campechano le dieron el apoyo de las clases más humildes, que se ven reflejadas en este hombre que cultiva flores y hortalizas, y que se siente incómodo con traje y corbata. De todas maneras, esa faceta no ha sido del todo aceptada en el país, pues se ha tenido que esforzar para tranquilizar a la clase media y empresarial mostrándose como continuador de las políticas de inversión social y crecimiento del actual mandatario Tabaré Vázquez.
Así, Mujica, tras varias décadas de búsqueda del poder por medio de las armas, muy probablemente lo conseguirá pero en las urnas, luego de una campaña electoral sin mayores sobresaltos. En segundo lugar hay que mencionar que Mujica mantendrá la mayor parte de los programas del actual mandatario uruguayo y aunque muchos podrían pensar que por sus programas izquierdistas se alinearía con el eje liderado por el presidente venezolano Hugo Chávez, él ha dicho que está más de lado de las políticas y planteamientos de 'Lula'. Según le dijo a CAMBIO Joaquín Hernández, docente, investigador y analista internacional de la Universidad de Guayaquil (Ecuador), el ejemplo de Mujica muestra que la lucha guerrillera en Latinoamérica no tiene sentido y que son posibles varias tendencias dentro de la izquierda.
Pero la mayor aceptación de Mujica entre los electores no es solamente por sus méritos, sino por lo que analistas consideran una equivocada campaña de Lacalle, quien fue presidente de 1990 a 1995. El ex mandatario centró su discurso en la promesa de emplear mano dura contra la inseguridad y recortar el elevado gasto público que se utiliza, entre otros aspectos, en varios programas de lucha contra la pobreza. Así mismo, llegó a pedir a los empresarios extranjeros que no invirtieran en Uruguay hasta que se conociera al ganador de las elecciones. Incluso se aventuró a anunciar que recortaría el gasto social "con motosierra", lo que fue interpretado como un ataque frontal contra los programas del Gobierno para los pobres de Uruguay, que representan más del 20 por ciento de la población.