Crisis por el supuesto espionaje es un capítulo más entre Chile y Perú

El presidente de Perú, Alan García, ha acusado a Chile de espionaje. Michelle Bachelete ha asumido una actitud prudente frente a los señalamientos de Alan García. Fotos: AFP y Efe

La historia de los últimos 120 años de relaciones entre Chile y Perú ha estado marcada por capítulos de amores, recelos y odios, pero el más reciente, que estalló hace una semana por las acusaciones de espionaje de parte algunos miembros de la Fuerza Aérea Peruana al servicio de su vecino del sur, se da en medio de una coyuntura económica, comercial, política y diplomática clave para los dos países.

Para empezar, hay que decir que no es la primera vez que se presenta una denuncia de espionaje entre los dos y que en el más reciente caso involucra a Víctor Ariza Mendoza, quien se desempeñó durante el 2002, cuando era técnico de primera de la Fuerza Aérea Peruana, como agregado aéreo peruano en la embajada chilena.

Ariza Mendoza es el principal señalado del espionaje y rápidamente el gobierno peruano ha reconstruido su historial de visitas a Chile después de prestar servicios a su país -y supuestamente a Santiago- aunque no sería el único involucrado, pues el gobierno de Alan García dice tener pruebas de una trama en la que estarían involucrados otros cinco posibles 'espías'.

En 1979, el ex suboficial peruano Julio Vargas Garayar fue fusilado por traición tras haberse comprobado que fue pagado por Chile mientras trabajaba en la Embajada de Perú en ese país.

Justamente ese año se cumplía un siglo de la guerra que enfrentó a los dos países y en la que resultó ganadora Chile, puesto que una parte del territorio que antes pertenecía a Perú pasó a su control.

Ese fue el hecho más destacado en la historia de las dos naciones y que no ha dejado de generar rivalidad en diferentes niveles y por el que Perú demandó el año pasado a Chile ante la Corte Internacional de La Haya, para reclamar unos 35.000 kilómetros cuadrados de área marítima.

La demanda peruana asegura que nunca se fijaron los límites marítimos fronterizos, mientras que Santiago afirma que esta frontera sí lo fue por dos tratados suscritos en 1952 y 1954, acuerdos que para Lima son solo pesqueros.

Popularidad y nacionalismo

Al igual de lo que sucede y ha sucedido en otros países, el actual conflicto chileno-peruano está sirviendo, según algunos analistas, para subir el nivel de popularidad del mandatario inca Alan García quien, de acuerdo con las últimas encuestas sobre aceptación presidencial, ocupa uno de los últimos lugares, no obstante a que, entre otras cosas, ha sido el país que mejor comportamiento ha tenido frente a la crisis financiera mundial.

García ha logrado, con una salida de tono -pues consideró que Chile es una "republiqueta"- reunir apoyo hasta de la oposición.

Sin embargo, como se lo dijo a CAMBIO Fabián Sanabria, decano de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia, el presidente García no ha guardado la prudencia que se requiere de un jefe de Estado.

En cambio, señala el académico, las respuestas de la presidenta chilena Michelle Bachelet sobre el conflicto muestran el alto nivel de democracia al que ha llegado ese país, teniendo en cuenta que el caso apenas está en investigación y no se ha dicho la última palabra al respecto.

Otro factor que ha salido a relucir en este diferendo es la manifestación desde hace algunos meses por parte de Perú de que Chile ha emprendido una carrera armamentista, lo cual puede ser contraproducente para el entendimiento entre ambos, en momentos en que hay una reclamación internacional por territorio fronterizo.

La respuesta chilena al respecto ha sido la de que la renovación de parte del aparato militar se debe a que las Fuerzas Armadas tenían equipos obsoletos.

Sin embargo, la reclamación peruana, más allá del peligro de que Chile se vuelva un país beligerante, es que con armamento renovado se pierda el equilibrio estratégico entre los dos vecinos que comparten muchos intereses como el que en los últimos 18 años las inversiones chilenas en Perú suman unos 7.000 millones de dólares o que este último país tiene a 100.000 nacionales trabajando en Chile.

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