Revive controversia en Estados Unidos por condenas de por vida que reciben los menores de edad

La rehabilitación de los menores delincuentes es una de las propuestas de los expertos en EE.UU. Foto: Fotolia

La Corte Suprema de los Estados Unidos comenzó este lunes a revisar dos fallos que vuelven a poner sobre la mesa el sensible tema de los menores de edad condenados a cadena perpetua por crímenes distintos al homicidio. Lo que la Sala deberá decidir es si sentenciar a un adolescente a permanecer preso por el resto de su vida sin darle la oportunidad de aspirar a libertad bajo fianza, constituye una violación a la prohibición constitucional de un castigo "cruel e inusual" consignada en la octava enmienda.

Lejos de lo que se cree, no es un asunto inusual. Hay 2.500 presos en Estados Unidos que fueron condenados a cadena perpetua cuando eran menores de edad. El 70 por ciento de ellos está en el estado de Florida, de donde salieron los dos casos que analizará la Corte.

El primero es el de Terrance Graham, un delincuente reincidente que faltó a su libertad bajo palabra al cometer un robo con violación de domicilio apenas un año después de haber sido condenado por robo a mano armada. Tenía 17 años cuando un juez lo consideró 'incorregible' y lo envió a prisión de por vida. Hoy tiene 22.

El segundo es el de Joe Harris Sullivan, que tenía 13 años cuando fue condenado a cadena perpetua por la violación de una mujer de 72 años. Hasta el día de hoy, Sullivan, que tiene ya 34 años, niega haber cometido el crimen.

En el 2005, la Corte dictaminó que es inconstitucional ejecutar a prisioneros condenados por homicidios cometidos cuando eran menores de edad. La defensa de ambos reos pide que los jueces se pronuncien sobre si la cadena perpetua, un tipo distinto de castigo, no debe estar sujeta a la misma compasión.

El problema es que la compasión no siempre es la norma en los crímenes cometidos por delincuentes juveniles. El juez Samuel A. Alito Jr., uno de los encargados de tomar la decisión, le dijo a The New York Times no sentirse inclinado a soluciones generalizadas. El Juez manifestó su convicción de que algunos delincuentes juveniles se merecen ser condenados de por vida, y alegó que, en su experiencia, ha hallado "casos tan horribles que no hubiera podido imaginarlos si no los hubiera visto". Citó dos episodios horripilantes: uno en que varios menores violaron a una niña de ocho años y luego la enterraron viva, y otro en el que un grupo de diez adolescentes violó a una mujer frente a su hijo de 12 años.

Pero, incluso, confrontados con ejemplos tan chocantes, muchos alegan que no es posible castigar de por vida a una persona por actos cometidos cuando su noción de moralidad no estaba formada del todo. Dicen que negar de entrada cualquier posibilidad de rehabilitación a los delincuentes juveniles que cometen actos de particular atrocidad es desconocer la realidad innegable de que nadie es a los 36 años la misma persona que era a los 16.

Estados Unidos es el único país del mundo que envía a niños a la cárcel, de por vida, sin esperanza de fianza. Connie de la Vega, profesora de derecho de la Universidad de San Francisco, dijo, en declaraciones a Newsweek: "No los dejamos votar o firmar contratos, pero los sometemos a sentencias diseñadas para adultos. ¿Cómo podemos ser el único país que hace esto?".

Lo peculiar de este episodio es que la Corte no está evaluando consideraciones acerca de la inocencia o culpabilidad de los procesados, sino si hace extensiva la consideración del 2005. En otras palabras, ya el eje del debate no es tanto si los menores de edad son distintos de los adultos, sino si condenar a alguien a morir por inyección letal es distinto a condenarlo a morir en prisión.