"Es el peor día de la Presidencia de Barack Obama", dijo el locutor de radio Rush Limbaugh al enterarse de la eliminación de Chicago en la lucha por la sede de los Juegos Olímpicos de 2016. El hombre, a quien muchos señalan como el autor de la resurrección de La frecuencia de AM en Estados Unidos, se permitió aplaudir tras relatar el episodio. El comentarista de radio y televisión Glenn Beck anunció así la historia a sus oyentes: "Por favor, déjenme darles esta noticia. Es taaaaaaaaan dulce".
Las críticas y señalamientos que se hicieron comunes en los medios de derecha en EE.UU. durante la era Clinton han dado paso a un discurso de confrontación y, en ocasiones, claramente hostil, que pareció alcanzar su pico la tarde del pasado viernes cuando la campaña para traer los Olímpicos a Chicago terminó sin éxito. El influyente blog de derecha The Drudge Report tituló en mayúsculas: 'The Ego has landed' ('El ego ha aterrizado'). El titular se veía reforzado por otra categórica afirmación: 'El mundo rechaza a Obama'. El blog conservador Red State recurrió a la burla y tituló: "No Chicago Olympics. Hahahahaha". El analista Bill Bristol se confesó 'divertido' por la noticia y hasta se permitió sugerir que el afán de Obama por traer los Olímpicos a Chicago pudiera tener que ver con el pago de favores a la mafia.
Estas afirmaciones llevaron al columnista de The New York Times Paul Krugman a afirmar que "el Partido Republicano se ha convertido en un grupo liderado por personas ansiosas por ver al Presidente fallar, incluso si se trata de algo positivo para el país". No es, ni mucho menos, el primer caso. Numerosos medios de la derecha estadounidense siguen haciendo menciones al tema de la nacionalidad del Presidente, a quien acusan veladamente de mentir al decir que nació en Hawai, y suelen contar con 'colaboradores' que, en un tono más encendido que el de los presentadores, se lamentan de que el país esté en manos de un líder "claramente ilegítimo". En espacios de análisis, como el conducido por Greta Van Susteren, la alocución de Obama ante la ONU fue descrita por ella, el 23 de noviembre, como: "El discurso antiisraelí más radical que he escuchado".
El código Beck
Voces del partido demócrata se han elevado para sugerir que hay una conducta racista detrás de tan encendidos ataques, pero algunos analistas sugieren que no es el odio sino el amor lo que mueve a estos críticos: el amor por el rating. Esto es cierto para pequeñas estaciones de radio y para medios globales como Fox News, que tiene en Glenn Beck a su niño prodigio.
Beck, que se define a sí mismo como un 'libertario', tiene millones de seguidores en sus espacios de radio y televisión. Su libro Arguing with idiots: How to stop small minds and big government ('Discutiendo con idiotas: cómo parar a las mentes pequeñas y al gran Gobierno') ocupa el cuarto lugar en ventas en el portal global de Amazon, tras mes y medio en el Top 100. Beck suscitó una encendida polémica hace unas semanas cuando dijo, refiriéndose al presidente Obama: "Se ha expuesto como un tipo con un odio profundo, visceral, hacia la gente blanca". "Este tipo es, creo, un racista", había declarado ya el animador al intervenir en otro programa de la cadena, propiedad de News Corp., el grupo del magnate de la prensa Rupert Murdoch.
El incidente provocó que, a comienzos de esta semana, la cadena británica de supermercados Waitrose anunciara el retiro de su publicidad en Fox News. "Tomamos muy en serio la aparición de nuestra publicidad en programas particulares y nos aseguramos de que el contenido de estos programas sea coherente con los valores de nuestra marca", dijo un portavoz del servicio al cliente de Waitrose al diario británico The Guardian.
En EE.UU. avanza una campaña para convencer a las empresas norteamericanas de que retiren su publicidad del programa de Beck. El discurso de este tipo de espacios no suele contener demasiados datos, y alude, mejor, a "rumores" e "indicios oscuros". Los críticos de este modelo, incluso, han identificado recursos habituales como el uso de expresiones del corte de: "es interesante" (para lanzar veladas acusaciones) o "hay quienes dicen" para atribuir afirmaciones controversiales a fuentes no identificadas.
El tema ha dado lugar, incluso, a frecuentes mofas por parte de segmentos cómicos en programas como The Daily Show. El propio Obama, en entrevista con Fox News, se lamentó en broma de tener "un canal completo dedicado 24 horas a criticar" a su administración. Pero no todos se ríen. El presentador de MSNBC Keith Olbermann reaccionó enfurecido a un cuestionamiento de Fox News sobre su cubrimiento a una marcha contra la reforma de salud de Obama y dijo: "Quienes criticamos la falta de precisión de Glenn Beck no podemos negar que, día a día, comparte con nosotros pruebas de una verdad esencial: que él mismo es un idiota".
Analistas del acontecer político en Washington dicen que las encuestas muestran hasta qué punto Obama ha recibido el golpe de opinión que representan sus logros aplazados en temas de gran expectativa como el cierre de Guantánamo, la salida de las tropas de Irak o el giro de la situación en Afganistán, y recuerdan que el discurso del "desastre heredado" ya no va a funcionar más. Pero puede que no todo esté perdido. La gran esperanza del gobierno Obama es su proyecto bandera, cuya suerte se definirá en el Congreso, y las cosas podrían mejorar si la Casa Blanca logra tener una reforma de salud decente aprobada en el Congreso para final de año.