Científicos piden cambiar las categorías de los premios Nobel

Científicos que ganaron Nobel de Salud

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Mientras Alfred Nobel firmaba su testamento en 1895 y así creaba unos premios para fomentar la Literatura, la Química, la Física y la Fisiología, con toda seguridad no se le pasó por la mente que algún día la vida en la Tierra estaría en riesgo por culpa del calentamiento producido por los gases de las industrias. Probablemente tampoco pensó que, en aras de la salud, descubrir una sustancia era tan importante como llevarla a todos los rincones del mundo.

Alfred Nobel creó los premios según las necesidades de su tiempo. El problema es que los tiempos han cambiado mucho y los premios que llevan su apellido, muy poco. ¿Es justo, por ejemplo, que los héroes de la erradicación de la viruela en 1979 no hubieran merecido un Nobel por la sencilla razón de que ese logro no era estrictamente de fisiología?

Pues bien, un grupo de científicos convocado por la prestigiosa revista The New Scientist acaba de enviar a la Fundación Nobel un memorial de agravios por las injusticias cometidas por culpa de la rigidez de las categorías. Sin embargo, para que no todo se quede en letanías, proponen la creación de nuevas modalidades o bien la flexibilización de las existentes.

El Nobel comodín

Especial énfasis hacen los 10 panelistas convocados en la necesidad de crear un premio Nobel de Salud Pública y otro de Medio Ambiente. Igualmente, los expertos lamentan la inexistencia de reconocimientos a la Biología Evolucionista -nadie menos que Charles Darwin no clasificaría al galardón- y el poco interés que la Academia ha mostrado por las neurociencias aun cuando la comprensión del cerebro rompió una de las grandes fronteras de la ciencia.

Esa misma rigidez de los Nobel es la que ha llevado a que, por ejemplo en 2006, un grupo de científicos se llevara el premio por desarrollar en gusanos un mecanismo genético descubierto previamente por otros científicos en plantas. ¿No debería entonces existir un premio abierto a todas las ciencias de la vida o específicamente de Neurociencias y Biología Fundamental?, se preguntan los panelistas.

Aunque la Fundación Nobel se caracteriza por ser impermeable a la crítica, en algunas ocasiones los jurados parecen haber sido conscientes de los vacíos: el ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore y Médicos Sin Fronteras recibieron el Premio Nobel de Paz en 2007 y 1999 por alertar sobre el cambio climático y por poner la salud pública en la agenda global, respectivamente. Ahora bien, sin duda habría sido más justo que usaran la categoría para lo que es, porque, al parecer de muchos, por reparar una injusticia cometieron otra.

De allí que el panelista convocado por The New Scientist Larry Brilliant sentencie con ironía: "Si la malaria fuera erradicada, solo sería elegible para un premio Nobel de Paz. Es maravilloso acabar con la enfermedad, pero eso no es paz". Y aunque algunos replican que otras fundaciones han creado premios para hacer justicia con los marginados, nadie puede negar que, a la hora de la verdad, el corazón de los científicos late por un Nobel.

Hacia la 'eterna juventud'

Detectar una de las claves para contrarrestar los efectos del envejecimiento y, de paso, conjurar la multiplicación de las células cancerosas fue el camino que llevó a los biólogos Elizabeth Blackburn (Australia), Carol Greider (Estados Unidos) y Jack W. Szostak (Reino Unido) hacia el premio Nobel de Medicina de 2009.

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