El anuncio de la alianza militar entre Brasil y Francia es una jugada del más fino billarista a tres bandas. No solo le abre la puerta a la potencia suramericana para modernizar su arsenal armamentístico, sino que consolida una posición geoestratégica continental con miras al liderazgo global que quiere proyectar.
Brasil abrió negociaciones para comprar 36 aviones franceses de combate Rafale, de la compañía Dassault, pero estos se fabricarían en ese país, con lo que el abanico de ofertas se abre hacia Latinoamérica. 50 helicópteros de transporte militar y cinco submarinos, de los cuales uno será de propulsión nuclear (el primero en Latinoamérica) forman parte del paquete. París comprará, a su vez, 10 aviones de transporte militar.
Aunque este paso que Brasil emprenderá se enmarca en el plan nacional de defensa que tiene como prioridad renovar los equipos y desarrollar una industria nacional de defensa, no deja de llamar la atención que su anuncio se dé en momentos en que en la región hay una fuerte polémica por el incremento en la colaboración militar entre Colombia y Estados Unidos, que ha despertado la molestia de varios países.
Pero las motivaciones, al parecer, son diferentes. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, principal contradictor del acuerdo entre Estados Unidos y Colombia, anunció que ante la amenaza que, según él, representará para su país la presencia de tropas "del imperio" en Colombia, ha anunciado una carrera de compra de armas para 'enfrentar' una posible invasión.
En el caso de Brasil las cosas son muy diferentes pues, según analistas, ese país necesita urgentemente renovar su flota de transporte militar y de combate, pues todavía tienen viejos aviones Kfir. Y a pesar de que no tiene conflictos con otros países ni amenazas serias, sí requiere renovarse en materia de tecnología militar, dado que ejercer soberanía y vigilar 8,5 millones de kilómetros cuadrados no es un asunto de poca monta. Los nuevos anuncios se suman a un paquete estimado de 12.000 millones de dólares anunciado en diciembre de 2008.
Para Benjamín Herrera, director de la maestría en relaciones internacionales de la Universidad Javeriana de Bogotá, la compra de aviones franceses por parte de Brasil tiene una ventaja fundamental y es el hecho de que habrá una "transferencia de tecnología para el gigante suramericano, que pasará a ser productor de aviones de combate".
El académico le dijo a CAMBIO que no considera que la operación sea una especie de retaliación contra EE.UU. y Colombia por su acuerdo militar, aunque advirtió que, de todas maneras, dicha alianza "tampoco es que les agrade", como ya lo han anunciado.
A pesar de que los planes de renovación de Brasil no contemplan un ánimo belicista, para algunos analistas el presidente Luiz Inácio 'Lula' da Silva debe explicarles a sus ciudadanos los alcances de dichas compras, que se dan en momentos de dificultades económicas.
Así lo considera Leonardo Carvajal, docente e investigador de la Universidad Católica Andrés Bello, de Venezuela, quien también le dijo a CAMBIO que "contrario a una carrera armamentista, Brasil está en un plan de renovación que no todo el mundo entiende por lo que hay que hacer una pedagogía al respecto, al igual que lo que el Gobierno colombiano debe hacer con el uso y manejo de las bases que le ofreció a Estados Unidos".